Reportaje

20 junio, 2017

La herencia del abogado católico que llegó a Bajos de Mena

La herencia del abogado

En noviembre de 2013, a tres meses de su muerte, se abrió el testamento de Alejandro Silva Bascuñan -quien falleció con 102 años- , quien fuera académico en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica.

En su legado, se consignaba que su fortuna de 9 mil millones de pesos pasara a manos del Arzobispado de Santiago y que los fondos debían invertirse en edificar capillas y colegios en sectores vulnerables.

Católico de misa diaria y amigo de los curas -pobres y ricos- no tuvo descendencia y guardó cada peso que ganó como abogado y académico, logrando amasar esta fortuna que ya se está invirtiendo en lo que él quería, de acuerdo a su voluntad.

En enero de 2014, la albacea del jurista, María Pía Silva, se reunió con el arzobispo de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati, quien, según sus propias palabras, estaba muy sorprendido, porque hacía muchos años que no recibían una herencia de estas características

Con la herencia se constituyó un  consejo que tuviera como finalidad elegir los proyectos que cumplieran con el perfil del mandato del fallecido abogado: construcción o reparación de templos e iniciativas educacionales en sectores periféricos de escasos recursos.

Así, de 40 proyectos se seleccionaron 11, recayendo uno de ellos en la comuna de Puente Alto, específicamente en el sector de Bajos de Mena.

De esta forma la esperanza de cientos de católicos de este sensible barrio empezó a tomar cuerpo: la construcción de una nueva capilla, la que dejará en la historia a la humilde estructura levantada hace más de 10 años por los mismos pobladores con elementos que ellos mismos consiguieron o donaron. Las vueltas de la vida, ahora son ellos los que reciben una donación.

 

FE, ANTE TODO

 

El frío y la lluvia de este invierno no son impedimento para que cada domingo los vecinos del sector de Bajos de Mena en Puente Alto, se congreguen en un precario e improvisado templo: la capilla Nuestra Señora del Carmen.

Cuesta imaginarse que un montón de latones, madera y algo de cemento sean una capilla. Más aún, que adultos mayores y niños asistan a misa y catequesis en un espacio en el que el frío y la lluvia se cuelan por todos los rincones.

Esa es la realidad que viven los vecinos de Bajos de Mena, que además del abandono y la segregación que enfrentan a diario, deben realizar sus actividades pastorales en condiciones adversas.

Con más voluntad que materiales, se armó esta capilla recuerda el padre Alejandro de la Vega, quien todos los domingos entrega la comunión a vecinos y vecinas de un sector que parece ser la deuda pendiente de autoridades de gobierno y municipales.

“A mí me gusta participar en la misa, si hay que trabajar coopero. Llegué cuando había una capillita bien chica, incluso tuvimos que construirle otro pedazo con el tiempo, la levantamos con puro trabajo, con nuestras propias manos”, señala Gema del Carmen Tillería, quien participa de cada actividad que se realiza en la capilla.

“Vivir acá es difícil, hay mucha pobreza y mucha drogadicción. Los jóvenes andan tirados, botados en la calle. Acá podemos incentivarlos, acercarlos de a poco a la capilla, para que tengan una esperanza de que hay un Dios que los puede ayudar a salir adelante y dejar los vicios atrás, pero es difícil que se motiven si el lugar no está en muy buenas condiciones”, agrega.

A pesar del abandono, pobreza y problemas  sociales del sector, esta capilla para muchos vecinos se mantiene como una luz de esperanza  que se resiste a apagar. Pero ni el espacio, ni las condiciones de la infraestructura parecen dar el ancho.

“Tenemos muchas necesidades, se hace muy chico, la mayoría de las veces tenemos que sacar el altar y sillas porque la gente no cabe adentro.  Además hacemos la catequesis para niños acá mismo, y no se entiende nada porque todos los grupos están apretados. Habla uno, habla otro y en un espacio tan chico es imposible entender nada”, agrega Carmen.

 

LA CASA DE DIOS NUEVA

 

Tras los estudios respectivos y ser seleccionado por el consejo que se formó por la herencia del abogado Silva,  durante este mes de junio se iniciarán las obras de levantamiento de una nueva capilla, una deuda pendiente que tenía la Iglesia con estos vecinos y que durante los próximos días se iniciará por fin.

El inmueble tendrá un costo de $414 millones, con una superficie de 450 metros cuadrados y que tendrá una capacidad para 250 feligreses.

            “Para construir el sueño de la capilla, hemos hecho actividades, la más típica son las completadas y tenemos que cocinar adentro de la misma capilla y esa no es la idea; además, vendemos ropa, y lo peor es que no tenemos baño y usted comprenderá lo que eso significa, así que eso es lo más urgente”, comentó Marcela Fuentes.

La vecina se imagina una iglesia grande, donde puedan recibir a los jóvenes del sector, que muchas veces están en las drogas o en malos pasos. Será, sin duda, un lugar donde tendrán apoyo.

También la idea es  recibir a los ancianos  y realizar una serie de obras sociales, ya que hay muchos que no cuentan con una red de protección o familiar.

“Acá hay muchos adultos mayores, solos, abandonados, que están súper vulnerables y vienen a la capilla para compartir, a veces solo para conversar, entonces imagínese usted, lo que es recibirlos ahora en invierno, con todo el frío y la lluvia, es peor porque se enferman”, señala.

Patricia Silva, directora del Departamento de Arquitectura del Arzobispado de Santiago,  destacó que más del 95% de los proyectos que se desarrollan  son en áreas vulnerables.

“El foco de nuestro trabajo está puesto en trabajar mucho con las comunidades a través de un diseño participativo, en que tomamos las inquietudes de la gente que son necesidades que se arrastran por muchos años y trabajamos en conjunto”, apuntó.

El encargado del diseño del proyecto, el arquitecto Dino Bozzi comentó que la nueva capilla tendrá una función de gran edificio público, que fue una de las peticiones de los mismos habitantes que profesan la fe católica.

“Una casa donde reunirse, con un campanario que haga de referente en el barrio, junto a una plaza que va a arreglar el programa Quiero Mi Barrio, entonces va a ser como la Iglesia del pueblo”, explicó el profesional.

El proyecto contempla una pequeña sala, un corredor, baños y en el futuro hasta un velatorio.

Para la directora del Departamento de Arquitectura del Arzobispado de Santiago, este proyecto tiene el carácter de comunitario, ya que los mismos pobladores colaboraron en su creación, puntualizó en conversación con reportajes de PALD.

-¿Lo que hay ahora es una capilla de autoconstrucción, pero que tiene un gran significado?

-Claro. Tiene paneles que ellos fueron juntando y lo transformaron en un rectángulo. No tiene ventanas porque le entraron a robar tantas veces que no pudieron hacerlas o las sacaron. Se consiguieron materiales. Todo con buena voluntad.

-¿Serán utilizados algunos materiales de la actual capilla?

-La verdad que no. Sí en el diseño participó la comunidad. El material no se va a reutilizar, ya que se usará hormigón, por ejemplo. Será una iglesia grande.

-Respecto a la mano de obra, ¿la empresa que ganó la licitación usará la de trabajadores que viven en el sector? ¿Ustedes recomiendan eso?

-No está explícitamente pedido, pero lo más probable es que pase.

Este es un proyecto importante para el sector. Va de la mano con otras iniciativas como Quiero mi barrio. En la capilla se conectan varias áreas verdes que habrá en la zona.

-Sin duda esta es una obra importante dentro de la región Metropolitana.

-No sé si es la región, pero sí para este sector.

 

FUNDADOR DE LA DC

Alejandro Silva Bascuñán fue abogado constitucionalista y reconocido litigante en tribunales. Fue uno de los fundadores de la DC y parte del grupo que preparó el anteproyecto de plebiscito que, finalmente, se concretó en 1988.