Reportaje

30 julio, 2017

La esperanza nocturna de los desamparados

La esperanza de los desamparados

 

Quizás ha sido un invierno duro.

Nevazón, bajas temperaturas, lluvia copiosa, a ratos, hacen que el panorama para las personas en situación de calle se haga más complejo de lo habitual.

En la comuna, los indigentes o los sin techo deambulan en varios puntos. Incluso no son visibles, muchas veces, para el grueso de los transeúntes.

Sin embargo, al llegar la noche, se los puede encontrar en las plazas de Manuel Rodríguez o en la Bernardo O’Higgins. También en los alrededores de la fábrica Volcanita, en la tradicional avenida Eyzaguirre, consultorios o en la sala de espera de urgencias de Sótero del Río.

Los recintos donde están los cajeros automáticos también son sitios frecuentes de los sin techo, que buscan aquí lugares cálidos para pasar la noche.

También han surgido, nuevamente, las ranchitas de Eyzaguirre, las que son levantadas por hombres y mujeres que pernoctan allí.

El punto, que está pasado la avenida Salvador Allende, por la vereda sur, ya se ha transformado en sector predilecto de estas personas, que realizan su rutina diaria sin mediar el control municipal o policial.

La indigencia puentealtina es dura, donde el alcohol es la droga favorita para el escape social o para compartir entre los amigos que se van forjando durante las noches o en la búsqueda de comida.

 

ESPERANZA NOCTURNA

 

El 11 de junio pasado, un grupo de amigos y vecinos de la población Pedro Aguirre Cerda,  comenzó una labor digna de emitar.

Se reunieron en la zona céntrica y comenzaron a visitar distintos lugares donde ‘residen’ los hombres y mujeres de la calle.

La idea central es entregarles un vaso de café o té, un pedazo de pan fresco con queso o cecina, y un momento de compañía.

Bautizaron este movimiento como agrupación ‘Gente-Gente’, el que está compuesto por adultos, jóvenes y niños. Una instancia netamente civil y sin dependencia organizativa de ningún tipo.

​            ‘Junto a amigos conversamos y tomamos la iniciativa de realizar ayudas comunitarias a las personas más necesitadas, gente en situación de calle; y fuimos los mismos de la agrupación quienes financiamos la ayuda para llegar a nuestros hermanos  en estos días de invierno. Le entregamos té o café caliente, ropa limpia para que se abriguen de las bajas temperaturas. Todo comenzó este domingo 11 de junio de 2017 a las 19:00 horas, en los sectores de: Plaza Manuel Rodriguez, Plaza Bernardo O’Higgins, alrededores de la fábrica  Volcanita, Eyzaguirre, Concha y Toro, consultorios, entre otros’, contó a reportajes de PALD, Marcos Quinteros, coordinador de la agrupación.

Este movimiento, se reúne, por lo general todos los sábados, a contar de las 19:30 horas en la plaza de Puente Alto, donde de manera espontánea se han sumado transeúntes y vecinos.

Pilar Caicedo, es otra de las coordinadoras del grupo, quien relató a PALD cómo se formó esta acción social.

 

‘A finde de mayo nos juntamos un grupo de amigos y vecinos y decidimos hacer algo social. A ayudar a nuestros prójimos desvalidos’, comentó.

-¿Se conocían todos? 

-La verdad es que somos casi todos del barrio de la Pedro Aguirre Cerda. Somos en total 12 personas. Nos juntamos las tardes del sábado o domingo, dependiendo también cuándo hace más frío. Aquí hay adultos, jóvenes y niños que se han motivado en participar también.

-¿Qué lugares han recorrido estos meses?

-El hospital Sótero del Río, la Volcanita, la caletera, entre otros. Allí hemos compartido con ellos sanwich y café.

-¿Esta agrupación está ligada a una iglesia o institución en especial?

-No. Somos personas independientes, pero ligados casi todos a la iglesia católica.

Pilar Caicedo es casada, tiene cuatro hijos y tres nietos. Siempre le interesó la actividad social y para llenar el espíritu, dice.

Actualmente es socia de un emprendimiento comercial de cosméticos (Ezika) y los fines de semana se da tiempo para esta gran labor.

-¿Cómo describe usted a las personas que visitan?

-Hay mucho hombre, en especial jóvenes de mediana edad. Hay droga y alcohol entre ellos. Están muy abandonados y tristes, muchos.

-¿Han tenido hechos de violencia?

-Para nada. Mucha alegría, Ellos nos esperan y desean  una palabra,  un ratito de alegría. Cantar con ellos, abrazarlos. Ellos desean compañía.

-¿Hay muchas personas en situación de calle?

-En principio vimos  más, pero luego han disminuido. Quizás se cambian de lugar o van a estos centros que se han abierto.

-¿Qué lecciones han sacado de esto?

-Que ellos no deciden estar donde están. Son varias las circunstancias que viven o han vivido. No hay que  rechazarlos.

-¿Qué le diría a los vecinos puentealtinos?

-Pueden formar grupos de personas y que salgan un ratito a ayudar. Hay que acercarse a ellos, quienes se sienten felices no solo con café y pan, sino con abrazarlos, escucharlos darles un momento de compañía. Tan solo eso es lo que ellos necesitan. Se puede hacer si hay voluntad y amor por los demás.

Las personas en situación de calle, dice Pilar, solo son visibles en invierno, donde las autoridades se preocupan al abrir albergues, pero ellos, apunta, están todo el año tratando de sobrevivir.

Nuestra comuna está teniendo cada vez más este tipo de personas, que por distintas razones abandonan sus hogares, llegando a perder toda esperanza, hasta de ellos mismos.

La agrupación ‘Gente-Gente’ pide no condenarlos ni despreciarlos, sino que más bien acogerlos y entender que ellos, desde lo más profundo, también quieren salir del estado en el que se encuentran, pero no tienen las herramientas para hacerlo o la voluntad para darse un empuje.

Por eso requieren de seres que para ellos, son los ángeles de la noche.