Crónica

7 septiembre, 2017

Club de Adulto Mayor Las Alondras fue apadrinado y bautizado

Bautizo CAM Las Alondras

 

El jueves 24 de agosto será una fecha que las socias el club de Adulto Mayor Las Alondras recordarán por mucho tiempo como un momento muy especial en su querida agrupación de la tercera edad: finalmente y tras mucho tiempo, fueron apadrinadas, tarea que recayó en el diputado de la República, Leopoldo Pérez.

El diácono  Eduardo Salas de la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes fue el encargado de entregar la bendición, rogando por el bienestar de todos los integrantes del club, invocando al invocando al Señor para que siempre las acompañe y guíe su camino.

“Agradezco enormemente el gran honor de que me hayan elegido su padrino. Siempre he creído en la bendición de Dios, y es por ese motivo que siempre se realiza un bautizo con cada club que apadrino. Espero que el Señor las cuide mucho”, señaló el diputado.

A su flamante padrino sus ahijadas le cuentan que como club existen en verdad desde hace 52 años, pues anteriormente estaban constituido como Centro de Madres: en este poco más de medio siglo de vida han pasado por sus filas diversas generaciones de socias, desde madres, hijas, tías, etc., convirtiéndose parta ellas Las Alondras en una “verdadera familia”, aspecto que fue valorado y admirado por Pérez, para luego brindar entre todos.

 

TARDÓ, PERO LLEGÓ

Leonarda Solorza, presidenta de Las Alondras -quien lleva 5 años en el cargo- cuenta que se encuentra feliz en el club, al que  llegó hace unos años luego de terminar de trabajar en su negocio. “Acá todas las señoras son muy cariñosas y muy cooperadoras. Con el tiempo ya han partido algunas de ellas, y siempre hemos ayudado a sus seres queridos en esos difíciles momentos”.

Indica que actualmente Las Alondras se componen de 16 socias, las que sagradamente se reúnen todos los jueves de 17 a 20 horas a compartir de un grato y amenos momento, a tomar “oncecita”, jugar bingos y tejer a crochet.

Consultada por el motivo de por qué de demoraron tanto tiempo en contar con un padrino como club, doña Leonarda explica: “a don Leopoldo lo conozco de lolito. Yo era muy amiga de su madre, fíjese. De hace tiempo que con las socias queríamos que él fuera nuestro padrino, manifestándole un día la inquietud, y él me respondió que no había problema, que se tenía que coordinar. Y bueno, finalmente esto es una realidad. Tardó pero llegó”.