Reportaje

6 noviembre, 2017

La historia del joven que fue operado del pie equivocado…

Reportaje a paciente que fue operado del pie equivocado

“Despierto a las 4:30. En recuperación. Súper tarde. Suponiendo que mi operación fue la primera. Llega el Doctor muy descolocado. Yo aún estoy muy sedado…me habla…pero no le entiendo. Vuelve más tarde. Yo ya estoy consciente; veo que me duelen los dos pies. No lo puedo creer. Retiro la sabana y veo que ambos pies están operados. El doctor vuelve y me comenta que todo está bien, me habla mucho. Y yo le digo: ‘doctor ¿qué pasó? Me operó mi pie izquierdo, mi pie sano. El lo único que me dice: ‘sí Néstor’. Casi me desmayé”.

Este es parte del triste y desgarrador relato de Néstor Manríquez Manríquez, de 30 años, quien el 22 de septiembre ingresó a uno de los pabellones quirúrgicos del Hospital Sótero del Río, con el fin de que lo intervinieran de su pie derecho, el que quedó con una lesión mayor luego que el joven sufriera un accidente en moto el año 2014, en el sector de El Peral.

Para profundizar esta tragedia, es que Néstor tuvo poco más de un año en lista de espera para que pueda ser operado.

Este puentealtino está ahora en su casa y va dos días a la semana al mismo Sótero del Río a realizarse sesiones de kinesiología. No puede trabajar, menos volver al sur -en Futrono- a la casa de su abuela, donde estaba a cargo de mantener el campo. Sin duda trabajo duro para un profesor de artes visuales de la Universidad de Chile.

Por ahora, Néstor está en su casa, sin poder generar recursos ni ayudar a su abuela en el sur.

Reportajes de PALD conversó con él y rearmó lo sucedido ese 22 de septiembre.

 

DE LA BUENA ONDA AL SILENCIO

 

 

 

La idea de la operación de Néstor era el retiro de parte del hueso trígono del pie derecho, tras la fractura sufrida en el año 2014.

El 22 de septiembre lo ingresan a primera hora al pabellón, donde la primera persona que lo contacta es la anestesióloga, quien le aplica un cuestionario de rutina, preguntándole reiteradamente qué pie era el que se iba a operar. Tras ello, decide aplicarle la anestesia neuro raquidea, comentándole de paso que los riesgos son bajos.

Posteriormente, Néstor lee el documento de consentimiento y se fija que diga expresamente pie derecho. Luego, lo firma.

Tras algunos minutos, llega el equipo médico y colocan boca abajo. No puede ver a nadie.

“Yo no veo a nadie porque me colocan boca abajo y ya no siento nada de mi cintura hacia abajo y colocan un trapo que me impide ver lo que pasa atrás. No veo nada, ni siento nada. La anestesista se sienta  frente a mí, ojea su teléfono y empieza la operación”, recuerda el joven.

Boca abajo e incómodo, solo puede ver un pequeño monitor donde  se ve tejido interno, fluidos y hueso (es una endoscopia). Tras pasar 30 minutos, Néstor Manríquez comienza a sospechar de que algo andaba mal.

“A pesar de no sentir nada. Algo en mi interior me dice que algo está mal. Siento que conversan mucho hacia el lado de mi pié izquierdo. Preocupado le pregunto a una de las enfermeras: ‘¿oiga, me están operando el pie derecho, cierto? A lo que me contesta con una risa diciendo: ‘claro’ (como si la misma interrogante estuviese demás). Pasan  diez minutos y comienza un silencio, murmullos. La anestesista se para de su asiento”, cuenta el malogrado joven.

Tras unos minutos, ve el rostro de la enfermera que está descolocado, mientras las personas salen y entran del pabellón.

“La anestesista vuelve y yo le pregunto, muy preocupado: ¿qué pasó? Ella me dice que  no ha pasado nada. Que la operación ha sido un éxito, pero tenía miedo que la anestesia pierda su efecto. Me pone un tubo en la boca. Escucho que me quieren poner boca arriba y en poco tiempo pierdo la conciencia”, rememoró este puentealtino.

 

LA VERGÜENZA DEL DOCTOR

 

Al despertar, siente que algo andaba mal, ya que le dolían los dos pies. Levanta la sábana y se encuentra con la peor sorpresa que podía esperar.

El doctor tratante, en tanto, nunca fue franco con él y buscaba desviar la atención. Le muestra fotos de la operación y de cómo quedó su pie derecho, para luego marcharse.

“Luego viene una enfermera, muy afectada, la reconozco, ya que estuvo en el pabellón. Y me dice: ‘quiero pedirte disculpas, nos equivocamos. Usted tenía la razón, operamos el pie equivocado’. Dice que va a volver a hablar conmigo pero no vuelve más”, detalló Néstor.

Tras este triste episodio, lo derivan al CDT, pasando la noche ahí, sin que –según su relato- nadie se hiciera cargo. Para colmo ningún familiar es avisado de esta situación, pese a que estaban en los pasillos del hospital.

Dos días después Néstor recibe el alta médica, pero el doctor tampoco es capaz de darle una explicación ni menos reconocer el error.

“Le pido ver mi ficha y mi consentimiento. Él accede y me lo muestra. Dice claramente pie derecho y mi firma. Se escusa en que no puede dar más información, y de que no puede darme copia alguna de la documentación y que él no sabe cómo se hace ese trámite”, reveló a Reportajes de PALD.

Néstor recalca que se vio expuesto a varios riesgos y que a la fecha nadie le ha indicado qué problemas puede tener a futuro.

Néstor, desde el hosiptal ¿han ido a verte?

-No han venido a la casa. Pedí cambiar al doctor también. Mi recuperación será de aquí a 6 meses. Recién ahí  voy a ver ahí si las molestias continúan o no. Las que están en ambos tobillos.

¿Te han ofrecido una atención distinta, mejor o estás con el mismo procedimiento habitual?

 

-Yo he seguido con el procedimiento regular de cualquier persona. Lo único que los tiempos han sido menos. Recién el kinesiólogo te cita tres meses después de la operación, pero yo ahora estoy con kine. Es que igual el Sótero es un hospital copalsado. Yo creo que de ahí vienen todos los problemas.

Yo ahora estoy puro gastando en Santiago. Yo soy agricultor. Y quiero ir al sur a ver a mi familia. Ojalá tenga la posibilidad de realizar un viaje relámpago.

¿Qué pasa con la mediación?

-Ahora estoy en ese proceso. El 9 es la primera reunión con el hospital.

¿Tienes asesoría jurídica?

-Sí, me conseguí unos abogados. Yo iré con ellos. Se supone que ahí hablan ellos.

Lo del Sótero ya es un problema crónico y lo de Néstor es un error inexcusable.

Las disculpas son necesarias y la reparación un bien no transable.

 

HABLA EL HOSPITAL

 

Reportajes de PALD se comunicó con el área de RR.PP. del hospital, desde donde se entregó este escueto comunicado público en relación a este caso:

“El Complejo Asistencial Dr. Sótero del Río informa en relación al reclamo presentado por el paciente Sr. Néstor Gonzalo Manríquez Manríquez, RUT: 17.178.887-0, que se ha ordenado una investigación sumaria para determinar eventuales responsabilidades administrativas.

         En relación a este reclamo, cabe señalar que la Ley 19.966 del año 2004, contempla la posibilidad de solucionar este tipo de conflictos, a través de un proceso de mediación, que se lleva a cabo a través del Consejo de Defensa del Estado, organismo que designa un mediador en este tipo de situaciones.

         Este Complejo Asistencial no puede referirse a este caso, ni entregar mayor información, hasta que no termine la investigación sumaria. Puente Alto, 31 de Octubre 2017”.

 

OTRO CASO

En julio de 1993 uno de los casos más bullados tuvo como protagonista al   magistrado Lionel Beraud, quien  fue intervenido para aplicarle prótesis en una de sus caderas, siendo instalada ésta por error en la que tenía sana. El ministro de la Corte Suprema se querelló por cuasidelito de lesiones graves en contra del equipo médico del Hospital Militar y ganó.