Reportaje

5 marzo, 2018

Astrid, la puentealtina que regresó a casa en dos gaviotas

Astrid, la puentealtina que regresó a casa en dos gaviotas

 

..Y se vino en dos gaviota hasta Puente Alto.

Astrid Veas había soñado durante toda su carrera en llegar al principal escenario de Chile: el festival internacional de Viña de Mar y ganar una gaviota.

La ambición no suele tener límites y en el caso de Astrid, su objetivo de ser una gran artista quedó marcado a fuego cuando supo que lo suyo era ser cantante.

Desde la adolescencia comenzó a recorrer distintos caminos en la música. Ha cantado de todo, desde cumbia a pop, pasando incluso por el reagetón.

Ha sido animadora y el alma de cientos de fiestas y eventos de distinto tipo. Sin embargo, dentro de ese proceso estaban pasando cosas internas que la harían tomar un camino distinto en lo musical.

Casi como un relato místico, fue en un mágico viaje al norte de nuestro país donde encontró su esencia musical: lo suyo era la música urbana, de trova, con tintes de folk (música folclórica contemporánea).

Con esa especie de “revelación” y tras la compra de una guitarra nueva en Iquique, compuso de un tirón “mundo al revés”. Astrid recuerda que desde el primer rasgueo sintió que el tema tenía algo especial.

Tras afinar y pulir la canción, un día antes del cierre de las postulaciones para la competencia folclórica del Festival de Viña envió la grabación de “mundo al revés”, la que fue grabada de noche y en pocas horas, como suele suceder con los éxitos musicales.

Astrid durante 10 años envío un y otra vez temas para la competencia folclórica, hasta que fue aceptada.

 

CONCENTRADA Y ENERGIZADA

Tras recibir la confirmación de que “mundo al revés” era parte oficial de la competencia folclórica,  Astrid, cuyo apodo artístico es “consentimiento”, decidió literalmente concentrarse antes de viajar a Viña de Mar.

En su casa de Cerro Lo Caña,  con su manada de perros, su hermana y un grupo cercano e íntimo de amigos, comenzó a preparar el viaje y el desembarco a la ciudad jardín.

No podía dejar nada al azar, ya que esta oportunidad era única, donde todo Chile y buena parte de Latinoamérica pondría los ojos en ella.

Por eso, para bajar y controlar la ansiedad puso manos al crochet, arte que domina casi a la perfección. Religiosamente tejió y tejió casi todo el vestuario que iba a utilizar en el festival.

“Voy a impactar en la gala”, dijo a reportajes de PALD, donde no quiso entregar más detalles del vestido que usaría en el evento previo a la apertura del festival. Solo dijo que el vestuario pesaba unos cinco kilos.

Y así, en el paseo de la alfombra roja, Astrid Veas dio el primer golpe en Viña del Mar.  Si bien salió acompañada por el resto de los participantes, se dio  mañana para salirse del grupo y que una cámara le siguiera los pasos.

Fue ahí cuando más de alguien se preguntó: pero ¿qué vestido más hermoso? ¿Es como tejido y de lana?

Claramente aquel vestido confeccionado de lana cruda y de todo ocre fue luego la atención de comentaristas festivaleros y de los televidentes, que a través de las redes sociales hicieron notar esta apuesta a lo alternativo.

“Mundo al revés es querer volver a lo natural y el vestido en un mensaje de aquello”, contó la puentealtina.

Por eso no extrañó que al día siguiente fuera invitada al programa Fiebre de Viña, conducido por el periodista Julio César Rodríguez, quien según el mismo reconoció, quedó flechado por esta mujer y a quien buscó como príncipe con un zapato en la mano.

“La pasé muy bien (en el programa). Me reí demasiado, aproveché mi oportunidad”, expresó Astrid.

 

 

 

La artista local, hizo de su habitación en el tradicional y mítico hotel O’Higgins su centro de operaciones. Allí cuidó cada detalle y disfrutó los 14 días que estuvo en Viña del Mar.

Baños de tina, para relajarse, y conectada a sus redes sociales para comunicar lo que estaba viviendo, eran parte de la rutina diaria de Astrid.

Sabía -y su entorno también- que no debía pasar desapercibida, menos la primera noche, donde tenía preparada una sorpresa que haría que los focos de las cámaras se centraran en ella, al igual que los ojos del jurado y del público.

 

DEBUT Y ÉXITO

 

Había nervios, ansiedad y ganas de subirse de una vez por todas al escenario de la Quinta Vergara. Era un sueño que se cumpliría la noche del 21 de febrero de 2018.

Astrid, como contó a PALD, postuló al certamen viñamarino desde que tenía 22 años. Fue una década que esperó la oportunidad de demostrar de qué estaba hecha.

Pero como toda mujer -que se aprecie de tal- guardó cuidadosamente un secreto: el vestido para el debut.

Tras ser presentada por los animadores y ser recibida entre aplausos por el público, lo que llamó la atención de todos -después de su voz y la letra de “mundo al revés”- fue su vestido rojo carmesí de lana.

Fue un golazo desde todo punto de vista. Toda una puesta en escena para que la canción y ella no pasaran sin pena de gloria. Ese fue el primer gran golpe de Astrid.

De ahí en más la cantante puentealtina fue creciendo cada noche. Aseguró la voz, jugó con su arte y encantó no solo al jurado, sino que al público de la Quinta y al espectador en su casa.

Tras llegar a su habitación del hotel  después de cada presentación, se ponía a revisar sus redes sociales, contestaba los saludos y mensajes de apoyo.

 

También, cómo no, buscaba críticas constructivas para seguir mejorando y estar más sólida arriba de escenario.

 

TIEMPO PARA REINA

Astrid Veas tiene sus raíces puentealtinas en la población de La Papelera y desde pequeña destacó por su desenvolvimiento, personalidad y belleza.

Lleva 17 años en la música, donde ha participado también en concursos televisivos, donde ha sacado lecciones y aprendido mucho. No por nada Franco Simone, el gran compositor y cantante italiano fue su tutor en The Voice, de canal 13.

Eso la ayudó en su camino y le dio más certezas que inseguridades.

Astrid no pasa desapercibida y quien la ignora, o no tiene corazón o simplemente no tiene vista.

Por eso, y como parte de una planificación, es que decidió ir también por el cetro de reina del festival de Viña del Mar. Algo así como una suerte de impregnar con otros aires a un evento donde el grueso de las candidatas tienen todo un staf que las ayuda y acompaña.

Postuló, según relató ella misma, por dos grandes motivos: por sus pequeñas sobrinas y para que la competencia folclórica tuviera un poco más de exposición.

“(…) Pensé en mis sobrinas pequeñas, y sentí que ellas necesitaban ver un referente en televisión como candidata a alguien que fuera natural, que fuera real. Me parece importante decir que no todas queremos tener silicona”, afirmó con fuerza Astrid.

Pese a que en esta faceta festivalera no ganó, sin duda que la ayudó a cimentar su nombre y que los medios se fijaran en ella y que la recordaran a la hora de que se subiera a la Quinta Vergara.

 

LA GRAN NOCHE

Luego de quedar con su canción entre las finalistas, llegó la noche de la consagración y donde estaba el todo o nada, como en el casino que estaba frente a su pieza del hotel O’Higgins.

 

 

Esa noche de sábado  sentía una energía distinta. Cuidadosamente preparó la presentación y se concentró al máximo. Sabía que esta sería SU NOCHE.

Tras la presentación y encantar otra vez al público, esperó con hormigas en su cuerpo la decisión del jurado.

Cuántos veranos vio, a través de la televisión, cuando algún animador aseguraba a voz y decía “y la canción ganadora es…”

En sueños y hasta despierta, pensaba cómo sería ese momento. Cuando la nombrasen y sintiera una puntada directo al corazón que palpitaría a mil.

Y así ocurrió, pero más grande de lo que ella pensaba, ya que además de ganar la competencia, fue premiada como mejor interprete.

“Sí! Si lo soñé muchas veces. Me gusta siempre pensar ilimitadamente. He mirado el festival por años y siempre lo soñé. Sabía que existía esta opción”, confidenció a reportajes de PALD.

Con la emoción reflejada en el rostro y una sonrisa que lo decía todo, recibió las dos gaviotas de la competencia, con las que volvió a su tierra puentealtina, que la recibió en el corazón de la Plaza de Armas.

Fue lo de Astrid, como aquellas historias provincianas de cuando uno de los suyos sale a conquistar el mundo y vuelve triunfante, pero con la humildad y ternura de siempre.

Felicidades AS, el mundo es tuyo.

 

(Nota en edición impresa de sábado 3.3.18)