Reportaje

2 abril, 2018

El duro final de una adolescente…

El duro final de una adolescente…

La muerte de Alexia Isabel Chandía Parra (17) remeció por algunos días a toda la sociedad nacional, que quedó perpleja por los detalles que envolvieron el crimen de esta hermosa joven puentealtina.

El primer impacto fue el descubrimiento de parte de su cuerpo en un sitio eriazo -cercano a su vivienda- y luego la confesión de su propio hermano como el autor del alevoso asesinato.

Nada más estremecedor que estos dos hechos, que luego derivaron en la más sórdida de las historias policiales que se hayan registrado en el último tiempo en la comuna de Puente Alto y en el país.

El doloroso desenlace de la corta vida de Alexia comenzó a gestarse durante la noche del 14 y madrugada de marzo pasado, en medio de una convivencia al interior de una vivienda de calle El Almendral, en la que estaba su hermano Álex y la pareja de éste, una joven de 17 años.

Sin embargo, para llegar a este final, Alexia tuvo que pasar por una serie de viviencias que le fueron marcando su camino. Su vida, en síntesis, nunca fue fácil.

 

LA GRAN PÉRDIDA

 

Corría el 9 de febrero del año 2005, cuando el destino se empezó a torcer para la familia paterna de Alexia.

En esa tarde calurosa de Nueva Imperial, en el río del mismo nombre, su padre Alberto Chandía Cayupán, de tan solo 25 años, moría ahogado junto a su tío Alberto Cayupán Espinoza (47).

Quizás esta muerte -repentina- fue la que provocó el resquebrajamiento de la joven familia que conformaba Alberto Chandía junto a su pareja Katherine Parra y sus hijos Alexia y Álex, que por ese entonces tenían 4 y 6 años, respectivamente.

Tras este lamentable episodio, Katherine encontró una nueva pareja, lo que provocó una tensa situación entre los familiares, siendo los hijos el centro de la discusión por el resguardo que deberían tener.

Marcela Cayupán Espinoza, abuela paterna de Alexia, contó a reportajes de PALD que poco a poco sus nietos y su madre se fueron alejando, hasta comenzar a llevar una vida sin fuertes vínculos ni contar con un ordenamiento interno como grupo.

“Los iba a buscar y me los llevaba hasta el día domingo. Pero después no los dejaba venir a verme”, contó la apesadumbrada mujer.

La abuela, quien pertenece a una iglesia evangélica en La Pintana, agregó que sus nietos empezaron una vida en solitario.

La madre, salía muchas veces junto a sus respectivas parejas, quedando a cargo de la vivienda la propia Alexia, quien también cuidaba a un segundo hermano menor de edad.

Todo esto desencadenó una relación de agresividad, donde el vocabulario se volvió violento.

La casa que habitaban en la calle Los Almendros, cerca de la avenida Gabriela poniente, fue prácticamente tomada por Katherine.

Los vecinos constantemente reclamaban por ruidos molestos y las constantes peleas que se daban. En más de una ocasión, Álex salió a amenazarlos.

 

LOS SUEÑOS ROTOS

 

Pese a vivir en medio de la violencia, donde incluso se habla de cierto tipo de abuso sexual por parte de una de las parejas de su madre -incluso hubo una denuncia por parte de la abuela paterna que derivó en una orden alejamiento por parte del hombre-, Alexia tenía en mente construir una vida distinta.

Su abuela cuenta que ese mismo día 15 de marzo, durante el día, Alexia tenía pensado ir a inscribirse en el Colegio Iberoamericano, a fin de culminar su enseñanza media.

“Yo quiero estudiar, quiero sacar mi cuarto medio. Quiero ir a matricularme, me decía”, relató su abuela paterna.

Otra de las personas que estaba apoyándola era Bruno, su pololo. Un joven mecánico del Transantiago.

Él era parte del proyecto de Alexia para salir adelante y cambiar ese momento áspero que estaba viviendo al interior de la casa de Los Almendros.

Es más, este trabajador compartía junto con Álex y la polola de éste, pernoctando algunas noches en este inmueble.

Incluso, Bruno le había comentado a Alexia que iba a viajar fuera del país a especializarse en mecánica de buses. Otro aliciente, sin duda, para que esta pareja saliera del mundo asfixiante en el que estaban.

Sin embargo, todas las ideas y sueños que se contaron fueron truncados de la peor manera.

 

LAS ÚLTIMAS SEMANAS

 

Parte de la investigación de esa horrible muerte se centra del por qué estos hermanos estaban solos y sin la figura materna presente.

De acuerdo a los datos recopilados por Reportajes de PALD, la madre de Álex y Alexia había abandonado la vivienda debido -según ella- a las amenazas que habría recibido de sus propios hijos en contra de su nueva pareja.

Así, los hermanos quedaron nuevamente solos.

Álex, con un alto consumo de droga y alcohol, llevó a su polola, mientras que Alexia y su pareja trataban de hacer sus vidas.

Sin embargo, llegó la noche del 14 de marzo, cuando en medio de una discusión por una polera -que era de Alexia y que estaba usando la polola de su hermano- se desencadenó uno de los crímenes más brutales y sin sentido del último tiempo en el país.

Para ahondar este horror, Bruno, el pololo de Alexia, llegó a dormir más de dos noches a la casa de Los Almendros, sin saber que allí estaba el cuerpo de su pareja al interior de una maleta.

 

LUEGO LA HISTORIA ES CONOCIDA

 

Parte de los restos de la adolescente fueron encontrados en un sitio eriazo, mientras que los otros en el patio de la casa, tras la confesión del hermano y su pareja.

 

DOLOROSO VELATORIO

 

Hasta el final de su camino, los problemas aquejaron Alexia.

 

Su abuela materna hizo todo los trámites y decidió realizar la sepultura en un espacio que había adquirido hace un tiempo en un cementerio capitalino.

Sin embargo, al enterarse, su madre rompió en impotencia, ya que ella quería que sus restos quedasen al lado de su padre.

Hasta el lugar del velatorio, que se realizó en el templo evangélico donde va su abuela paterna, llegaron familiares y amigos.

 

HUBO MUCHO SILENCIO Y AMARGURA

 

Hasta allí llegaban las amigas adolescentes de Alexia, como asimismo los conocidos de su pololo Bruno, quien tendrá que cargar con un amor truncado y con una pérdida dolorosa.

Por su parte, Katherine, madre de Alexia, tendrá que lidiar con las duras críticas que ha recibido por la forma en cómo abordó la muerte de su hija, de la que se enteró, según sus propias palabras, “por la tele”.

El paso por esta tierra por parte de Alexia no fue fácil. Estuvo cargado de amargura y pérdidas.

Su final fue duro y estremecedor, donde el círculo de la violencia en el que vivía no pudo ser detenido a tiempo por quienes tenían la responsabilidad de hacerlo.

 

APOYO DEL MUNICIPIO

Desde la Oficina de Seguridad Humana de la comuna de Puente Alto se dio un apoyo significativo para las exequias de Alexia. Incluso se realizó una coordinación con la subsecretaria de prevención del delito para apoyar a las familias involucradas desde el aspecto psicosocial.

 

 

FORMALIZACIÓN

Álex Chandía fue formalizado junto su polola por homicidio calificado y quedó en prisión preventiva. Arriesga una pena de presidio perpetuo. Por su parte, Laura C.S, permanecerá en internación provisoria en un centro del Sename.

 

EL TATUAJE

El cuerpo de la joven, que apareció en un sitio eriazo cercano a la población El Castillo, tenía sus ojos vendados y pudo ser identificado por el reconocimiento de su pololo Bruno y porque además tenía un tatuaje con el nombre “Katherine”, el de su madre.

 

AMENAZAS EN FACEBOOK

El autor confeso del crimen ha recibido una serie de insultos y amenazas en el muro de su facebook por parte de usuarios de la red que encontraron su facebook personal. Allí también publicó fotos de droga y armas.

 

(Nota en edición impresa de viernes 30.3.18)