Reportaje

11 junio, 2018

La historia del puentealtino extraviado en Puerto Williams

LA HISTORIA DEL PUENTEALTINOS EXTRAVIADO

 

Fueron siete los días que estuvo extraviado en plena precordillera patagónica, el joven puentealtino Jaime Ricardo Tapia Coñumil, de 26 años, quien sin duda tendrá una larga historia que contar a sus hijos y nietos en el futuro.

El chef y amante de la cocina, había llegada en temporada de verano a un hotel turístico cercano a Torres del Paine y ya se aprestaba a regresar a la región Metropolitana y su natal Puente Alto.

Sin embargo, los bellos parajes australes y el clima calmo de mediados de mayo, hizo que tomara la decisión de irse de excursión por los cerros de Puerto Williams, en los confines del mundo.

Pero tal como en un cuento de Francisco Coloane, Jaime Tapia no salió solo ese día 16 de mayo, ya que tres perros del hostal donde se hospedaba, salieron junto con él, acompañándolo en esta increíble historia que despuntaba.

Sofi, chiquitito y Theo, perros medianos y de abultado pelaje, como se estila por esos lados patagónicos, simplemente siguieron al puentealtino, quien aceptó a los acompañantes sin miramientos y que días más tarde fueron los que prácticamente le salvaron la vida.

 

LA SEÑALÉTICA

 

Aprovechando sus días libres recorría la zona, logrando conocer algunas ciudades de Argentina, como Ushuaia, pero su intención final era ir a Puerto Williams, en territorio chileno.

 

Así, el 16 de mayo el joven chef puentealtino realizó el ascenso al cerro Bandera, regresando pasadas las cuatro de la tarde a  la oficina de informaciones municipales donde informó que al día siguiente iría a hacer el circuito de Trekking de los Dientes de Navarino.

Según contó, todo iba bien en este punto, donde su rumbo era el precioso paraje de Laguna El Salto.

“Los dos primeros días anduvo todo bien. En el tercero, sin embargo, la señalética me comenzó a jugar en contra. Yo llevaba un manual y había un punto de referencia para la bajada. Al hacerlo me di cuenta que no había letrero y empecé a descender en otra dirección”, recordó a Reportajes de PALD.

Tomándolo como parte de la experiencia, pensó que al día siguiente retomaría la senda correcta, pero lamentablemente para él no ocurrió, desorientándose completamente respecto del punto de regreso que debía tomar.

“Me regreso a la montaña y vi el helicóptero. Pensé que ya me estaban buscando y tomaría el circuito de nuevo, pero salí por otro lado”, narró el chef puentealtino.

Mientras él tomaba decisión para volver lo antes posible y así evitar problemas mayores, el 21 de mayo una funcionaria del hostal Dientes de Navarino comunicó a Carabineros la presunta desgracia de Jaime Tapia.

Para los funcionarios policiales y las autoridades locales de Puerto Williams, este tipo de casos son comunes, por lo que el caso pasó a manos de la  Gobernación de la Provincia Antártica.

De esta forma, el Comandante de base quien dispuso  la realización de tres patrullajes de un helicóptero naval que arrojó cómo resultados la observación de huellas en el sector del Paso Australia.

Tal es la importancia que le dan a este tipo de extravíos, que el personal a cargo de la búsqueda se coordinó con Onemi, quien gestiona el vuelo de un avión casa 212, con dos  Patrulla de Auxilio y Rescate Militar del Ejército (PARME)  y una del Gope de Carabineros.

 

COMPAÑÍA PERRUNA

 

Desde el inicio de la excursión Jaime estuvo en compañía de los canes Sofi, chiquitito y Theo, quienes, pese a no conocerlo, decidieron seguir con él.

“Al ver que me perdí, regresé al punto. Ahí pude ver el canal Beagle que fue mi referencia. Busqué un lugar que me cubriera del viento e hice una fogata. Al día siguiente permanecí ahí, pero no divisaba los equipos de rescate”, relató el joven.

Mientras él pensaba la mejor forma de salir de esta situación, sus acompañantes perrunos no lo dejaron, teniendo que compartir con ellos comida y el espacio pequeño de la carpa que llevaba.

“Saliendo de la ciudad me los tope y me empezaron a seguir. Como tenían collar me dije que tenían dueño y que se devolverían, pero no. Me siguieron”, contó el chef.

Jaime Tapia, recordó que los perros fueron muy fieles, estando al lado de él día y noche.

“Tuve que compartir la comida con ellos y los cuatro dormimos en la carpa. Repartía el alimento en partes iguales. Al perrito más grande le daba un poco más. Comimos fideos, sopa, cosas así que tenía y preparé en esos días”, apuntó.

 

 

-¿Lo tomas como una señal que esos perros te hayan acompañado?

-Yo creo que sí. Todas las cosas pasan por algo.

Sofi, chiquitito y Theo fueron quienes le proporcionaron calor durante las frías noches en la montaña, lo que hizo que Jaime Tapia no sufriera tanto por las inclemencias climáticas.

 

OPERATIVO

 

Mientras el puentealtino y sus perros fieles seguían un rumbo fijo y certero para llegar al pueblo, cuatro patrullas subían al circuito Dientes de Navarino, pernoctando  en Laguna El Salto. En tanto, la FACH efectuó sobrevuelos en el área con un helicóptero.

Como producto de estos operativos se encontró una mochila,  la que correspondía a una turista española fallecida el año 2017 en el mismo circuito, además de  una cámara de fotos.

Todos estos indicios hacían presumir a las autoridades y rescatistas que el joven Jaime Tapia o la estaba pasando muy mal o simplemente otra desgracia se instalaba en Puerto Williams. Cabe mencionar que el sendero ubicado en el  cerro La Bandera, es uno de los  trekking más desafiantes del país.

Por ello el Comité Operativo de Emergencia de la gobernación Antántica siguió a firme con la búsqueda de Tapia Cuñumil, acordando incluso rastrear la zona limítrofe del hito 14, correspondiente al paso Australia, en donde funcionarios del Gope de Carabineros de Chile y personal de la Patrulla de Auxilio y Rescate Militar del Ejército (Parme) estaban apostados entre las lagunas El Salto y Palachinke.

O sea, todo un despliegue en los confines del mundo por este chef puentealtino.

También se sumaron al operativo la Fach, que viajó especialmente desde Punta Arenas con un equipo de expertos en búsqueda y rastreo, voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Puerto Williams y un  vehículo aéreo de la Armada que sobrevoló la  ruta hacia el Cabo de Hornos.

 

EL LEÑADOR

 

Mientras todas las ramas de las Fuerzas Armadas, más carabineros y bomberos se movilizaban en encontrarlo, Jaime Tapia Coñumil y sus amigos canes seguían bajando por las laderas precordilleranas.

Pese a contar con un aparato de teléfono celular, el chef no lo quería ocupar hasta estar seguro de contar con señal, ya que no tenía mucha carga en la batería del aparato.

Tras caminar largos senderos y bajar pos serpenteadas huellas, llegó a un bajo, donde se encontró con una casa remota de un colono chileno.

Al ser divisado por el dueño de casa -un leñador de la zona- le preguntó si era el excursionista que andaba perdido, a lo que Jaime Tapia le respondió que sí.

El lugareño, entonces, tomó su teléfono móvil llamando a carabineros, comunicándoles que el puentealtino estaba en buenas condiciones junto a los tres perros.

“Llegaron a buscarme en una camioneta. El leñador me hizo entrar a su casa y conversamos sobre lo sucedido.  Luego me subí al vehículo y pedí que también lo hicieran los perros, pero me dijeron que luego vendrían por ellos”, recordó a Reportajes de PALD.

Ya en Puerto Williams Tapia Coñumil llamó a sus angustiados padres para tranquilizarlos y avisarles que pronto estaría con ellos.

 

Tras los exámenes respectivos y agradecer la hospitalidad y el trabajo realizado para su búsqueda por parte de las autoridades, el chef puentealtino tomó su mochila y abandonó el hostal para emprender el regreso a Santiago.

Pero fue una despedida sentida, ya que en esos siete días que estuvo perdido, Jaime Tapia armó un lazo muy fuerte con  Sofi, chiquitito y Theo, los que comenzaron aullar cuando se despedía.

“Comenzaron a llorar y querían venirse conmigo. Me decían que por qué no me los llevaba, pero lo cierto es que no podía. Además tienen dueño allá en Puerto Williams”, relató.

Así, con un adiós emotivo, Jaime Tapia Coñumil abandonó la Patagonia, de la que se enamoró y donde pretende volver no solo por trabajo, sino por los tres amigos inolvidables que dejó: Sofi, chiquitito y Theo.

 

(Reportaje en edición impresa de sábado 9.6.18)