Reportaje

30 julio, 2018

Árbitro local estuvo un mes en Rusia

Árbitro puentealtino estuvo

 

Llegar a un mundial de fútbol no es fácil. Tienes que trabajar duro y a diario para poder tener una opción real de estar en una de las citas deportivas más importantes del planeta.

Si no lo sabrá la selección nacional, cuyos jugadores creyeron que con su sola presencia en la cancha el cupo estaba listo y que las maletas estaban ya detrás de la puerta. El resto de la historia ya sabemos cómo fue.

Pero, se imaginan cómo será un proceso para un árbitro central o juez de línea, que tiene que pelar un cupo con cientos de otros colegas de distintos países fútboleros.

Sin duda que es una carrera de largo aliento y donde los mejores llegan a la instancia final, quienes, en la mayoría de los casos, tiene que sacrificar algo más que horas de descanso, como el tiempo con los suyos.

Este es el caso del árbitro puentealtino, Julio Bascuñán González (40), quien fue  uno de los tres jueces chilenos que estuvieron en el mundial de Rusia y donde la experiencia vivida por un mes, no la borrará nadie. Es más, es tal el impacto, que ya piensa en Qatar 2022, la nueva cita del fútbol en cuatro años más.

Aquí parte de sus vivencias en las tierras de Putin.

 

EL MUNDIAL ES OTRA COSA

Pese a no dirigir, Bascuñán fue cuarto juez en cinco partidos: cuatro de la fase de grupos (Francia-Australia, España-Irán, Polonia-Colombia y Corea del Sur-Alemania) y uno de octavos (Francia-Argentina).

Nada mal para un juez sudamericano que estuvo en cancha y fue parte del juego. Hay que pensar que algunos viajaron y no pudieron ni siquiera vestirse de corto.

“Este fue mi primer mundial adulto. El año pasado estuve en uno Sub 20, en Corea del Sur y eso me dio la posibilidad de estar en Rusia y poder representar al fútbol chileno. Tenemos que saber que hubo selecciones y árbitros de países muy importantes, como Inglaterra y Portugal, que ni siquiera fueron llamados a participar de esta cita deportiva”, remarca Bascuñán.

El puentealtino destaca que la presión diaria y la responsabilidad es un sello distintivo de este tipo de eventos, donde todos los ojos del mundo deportivo están pendientes.

“Esto es fútbol. Así como los jugadores les toca estar en la banca a mí me tocó esta función, pero esto no quita el mérito de estar entre los 36 árbitros que estuvieron en el mundial”, dice con orgullo.

Bascuñán, pudo compartir con los jugadores alemanes -ex campeones mundialistas- como con los nuevos monarcas, los franceses, lo que cataloga como una experiencia “fuerte”.

El pito nacional estuvo 30 días entre las ciudades de Moscú y Kazán, donde destacó la cantidad de turistas y la belleza de los lugares en los que brevemente pudo estar, ya que todo era fútbol.

“Muy buenos recuerdos. Todas las personas muy amables. Uno no dimensiona la cantidad de personas que trabajan en una copa del mundo. Es impresionante”, contó a Reportajes de PALD.

 

PREPARACIÓN FULL

 

Julio Bascuñán González, lleva 22 años en el arbitraje nacional y donde los últimos cuatro fueron esenciales para que fuera designado como uno de los mundialistas.

La gente, comenta, ve solo la última parte, como es el juego en sí, pero detrás de eso hay toda una preparación y dedicación diaria, a tal punto que se dejan muchas cosas de lado.

“Hay pruebas físicas, teóricas. Hay mucho viaje, seminarios y mucha unificación de procedimiento hasta que llega la selección final y puedas ser nominado”, detalló.

También aquí se consideran los partidos arbitrador en el torneo nacional, las copas en Sudamérica y los torneos internacionales de la FIFA, como el mundial Sub 20 de Corea del Sur y las clasificatorias.

El juez nacional se entrena todos los días en las canchas del complejo deportivo de Quilín en doble turno, donde además se agrega horas de estudio y análisis de partido.

“Hacemos además un trabajo técnico de revisión y análisis de videos. Trabajo en equipo y estudiar inglés. Hoy FIFA te pide eso para tener una buena comunicación en la cancha, además que las capacitaciones son todas en inglés”, comenta el pito chileno.

 

LA OVEJA NEGRA EN PUENTE

 

Recordando sus inicios en el arbitraje, Julio Bascuñán dice que fue la oveja negra de la familia, ya que nadie antes había tomado la decisión de ganarse prácticamente la vida como árbitro de fútbol.

“Yo estudiaba en Santiago centro y el inspector de ese colegio era Luis Mariano Peña, un ex árbitro internacional. Él me incentivo junto a mi amigo Juan Chaura. A mí no me gustaba el fútbol. De hecho nunca había ido al estadio”, relató a Reportajes de PALD.

A partir de ahí, comenzaron las intervenciones en torneos amateur, para luego realizar un curso de tres meses, que lo llevó a dirigir las divisiones menores del fútbol profesional chileno.

Bascuñán -hoy en día- está ligado al arbitraje en un cien por ciento, pese a que se desempeña como asistente en una corredora de seguro, ya que -apunta- el tiempo del arbitraje se va a terminar en algún momento.

En el caso con su vinculación con la comuna puentealtina, Julio Bascuñán González ha tenido una serie de actividades de corte social, como charlas sobre experiencia de vida.

Sin embargo, y pese a que faltan cinco años para su retiro del referato, ya piensa en cómo transmitir toda su vivencia acumulada a los jóvenes puentealtinos.

Asimismo, él ya está ligado al mundo deportivo local, ya que sus dos hijos practican carrera en patín, siendo los representantes locales en competencias nacionales.

“Ya hemos tenido algunos encuentros con el alcalde. La idea es hacer una integración con personas que están en riesgo social, para poder dar a conocer mi experiencia y un mensaje de superación. Pese a haber nacido en Quinta Normal, esta comuna me gusta mucho. Mi señora es nacida y criada acá, por lo tanto yo también paso a ser uno más. Es bueno tener una vinculación y entregar mi experiencia a muchas personas”, manifestó el juez chileno.

Para Bascuñán su participación en Rusia fue más que positiva, ya que estuvo en un mundial que marcó un antes y un después en el fútbol con la implementación del VAR.

Por ello, es que ya está pensando en llegar a la próxima cita mundialera de Qatar 2022, aunque tendrá competencia local.

“Vamos a dar la lucha. Hoy tengo la experiencia de estar en un mundial adulto. Sin duda hay mucha gente viene pisando muy fuerte, pero la competencia es así”, dice seguro Bascuñán.

No es fácil llegar a un mundial, menos a dos consecutivos para un árbitro, aunque en el fútbol no hay nada escrito y todo se juega en la cancha y en ahora también en el VAR.

 

SU HISTORIA CON MESSI

Bascuñán dirigió la  última final de la Copa Libertadores de América en 2017, además de participar en Copa Sudamericana, las Copas Américas de 2015 y 2016, además del  Sudamericano Sub17en 2015 y en el Mundial Sub20 en 2017.

Dentro de su largo historial, en Argentina lo recuerdan por haber tenido un entrevero con el mismo Lionel Messi. Fue en  septiembre de 2016, cuando Bascuñán fue el árbitro del partido entre Argentina-Uruguay, que se jugó  en Mendoza.

Esa noche expulsó a Paulo Dybala por doble amarilla.  Messi,  manifestó su descontento al chileno a la cara y luego ante el periodismo: “No pudimos hacer el juego que pretendimos porque el árbitro no nos dejó. No es la primera vez que nos deja con diez jugadores”. Cosas del fútbol.

 

SU COMPAÑERO ASTROZA

El otro árbitro chileno que estuvo en Rusia fue Carlos Astroza, quien es asistente internacional.

El juez chileno, fue parte importante del proceso del VAR, ya que estuvo en 18 partidos mundialeros, incluyendo la gran final, lo que es todo un mérito para el referato nacional.

EL VAR, UN SEGURO DE VIDA

“Hoy uno puede dormir tranquilo. Antiguamente, en los torneos internacionales, cuando te mandabas una ’embarrada’, te quedaba dando vuelta. Hoy con el VAR la situación se puede resolver en el momento y por lo tanto tienes un seguro de vida”.

Si bien dice que para muchos este sistema le quita la magia al fútbol, lo cierto es que lo hace más justo y transparente, destaca Julio Bascuñán.

 

(Nota en edición impresa de sábado 28.7.18)