El daño psicológico de las otras víctimas de la matanza de la Carol Urzúa

*La dueña del establecimiento donde ocurrió la balacera se automedicó y toma pastillas para dormir.

*El presidente de la junta de vecinos dice que muchas personas necesitan terapia, pero que autoridades han sido lentas en la ayuda.

Con pena y miedo, así está Malena Pasache desde que ocurrió la mortal balacera en su local de máquinas tragamonedas ubicado en Profesor Alcaíno al llegar al pasaje 31.

Al llegar a su negocio, ya que el de juegos lo cerró, se nota que no está bien anímicamente y que desconfía de extraños, por lo que tomó prudente distancia para hablar con Reportajes de PALD.

Esta trabajadora mujer fue testigo de primera línea de la balacera que segó la vida de cinco personas, los que en ese momento eran sus clientes, pero que además eran sus vecinos.

No ha sido fácil para ella esta situación, menos para sus hijos y otros familiares que viven con ella.

Desde hace una semana que espera que la contacten para recibir una ayuda profesional. Se le ofreció psicólogo, terapia y acompañamiento, pero hasta el minuto nada de eso ha ocurrido.

De tal forma que ella misma decidió tomar pastillas para dormir, ya que de otra forma era imposible conciliar el sueño, ya que las imágenes, los gritos y el llanto rondan aún.

En breve conversación con PALD, relató un poco de lo que está viviendo en estos momentos.

¿Qué hace diariamente para calmar la angustia que tiene ?

A pastillas no más..

¿Las toma sólo en la noche?

-En el día y en la noche. La tomo para dormir y para estar más calmada durante el día.

¿La pastilla le ayuda para conciliar el sueño?

-Más o menos. A veces me despierto y me vuelvo a tomar otra.

¿A usted le recetaron estas pastillas o se automedicó?

Yo. Sé que el presidente (de la junta de vecinos) se está consiguiendo un psicólogo.

A parte de usted, ¿hay otros familiares que también toman pastillas?

No han querido tomar. Mi hijo que estaba conmigo ese día, también sufre de insomnio. Mi nuera me dijo el otro día que él no podía dormir.

¿Me imagino que los vecinos la ayudado un poco en la contención?

Sí, porque no pensaba abrir (su almacén), pero me dijeron que no. Los vecinos me dijeron que tenía que seguir adelante.

Tras este breve intercambio de palabras Malena se retiró, mientras una sobrina le mostraba un pasaje de la biblia.

La principal testigo del sangriento hecho está quebrada y solo su voluntad, además del apoyo de sus hijos y vecinos hace que se levante día a día para abrir su negocio.

AYUDA URGENTE

Juan Venegas es uno de los hijos de Malena. Él ese día no estaba en el local, pero igual se vio afectado por lo que pasaron su madre y un hermano.

Dice que está ya más tranquilo, que no requiere acompañamiento, pero que su mamá necesita de manera urgente un psicólogo.

“Necesita psicólogo, terapia. Ahora estamos tratando de buscar hora para un psicólogo. Mi hermano también necesita porque a él le afectó más. Él estaba aquí ese día y pudo haber muerto”, relató a Reportajes de PALD.

Claramente no han sido fáciles los días para esta familia, cuyo negocio además estuvo a punto de no seguir siendo considerado por las empresas repartidoras de mercadería debido a la balacera.

Pese a ello, el negocio está bien surtido y los clientes, antes de solicitar alguna compra, preguntan cómo está Malena y su familia.

Otras de las personas que están pasando por un momento complejo es el presidente de la junta de vecinos de la Carol Urzúa, Humberto Villafaña (66), quien socorrió a una de las víctimas y la trasladó en su auto al Sótero del Río.

Esa noche del 8 de agosto, Humberto estaba en el comedor de su casa tomando una merienda cuando escucha los disparos y los gritos desgarradores que aparecieron después.

“Respecto al tema psicológico hay muchas personas involucradas que lo necesitan. Hay gente que ha venido a contarme que no puede dormir, que se les repiten las imágenes”, dice Humberto.

El dirigente recuerda los momentos posteriores a la balacera y cómo él junto a su señora Inelda Rivas tocaron con sus dedos los cuellos de las personas alcanzadas por los proyectiles para saber si alguno estaba con signos vitales o no.

Así ocurrió con uno de los fallecidos, Milton Lara (38), quien aún estaba con vida.

“Lo echamos a mi auto y fui con su papá. Los carabineros nos llevaron escoltados para ir cortando el tránsito para allá. Cuando regresé a mi casa me comentaron que había fallecido. El padre de Milton está mal, al igual que otras personas, como la señora Julia, que es la mamá de Jimmy Ávalos Gallardo; la señora Guadalupe, que es la mamá de Luis Bórquez Arriagada; y la  Margarita que es la abuela de Yerko Riveros. Estamos en este proceso, no sé por qué la municipalidad se ha demorado tanto. Nosotros ya le entregamos los datos”, detalló Humberto.

Villafaña contó que desde la Gobernación también le prometieron ayuda psicológica, pero que a la fecha no se ha concretado.

El representante de los vecinos de la Carol Urzúa cuenta que otro de los testigos clave de la balacera y que salvó de milagro, de nombre Héctor, también está con problemas graves y que también está consumiendo pastillas para poder dormir.

“Eso no es bueno. Yo creo que el problema es que realmente ha faltado que sea más rápido, en este caso de la municipalidad o de la Gobernación”, dice este vecino.

ES COMO UNA PESADILLA

“Mi señora igual estuvo mal porque nosotros entramos al sitio y nos agachamos para hacer tocaciones a los cuerpos que todavía estaban tibios”, dice quebrándose Humberto.

Este hombre recuerda con pena esos momentos de alta adrenalina que vivió y de cómo, tras los días, la angustia lo ha ido mermando.

“Ese día, después que volví de allá (Sótero del Río) creo que me quedé dormido como a las 9 de la mañana del viernes y todavía siento que es una cosa que me supera, porque realmente fue terrorífico para uno”, comentó este hombre.

¿Necesita que un profesional como un psicólogo lo acompañe?

-Sí, porque yo voy a entrar en la mismo programa que tiene la municipalidad. Con las otras personas necesitamos desahogarnos, como se dice. Yo todavía me siento, de repente o despierto a veces angustiado. Pero es más que angustiado. Despierto como que esto no ocurrió, como que fue una pesadilla. Pero vuelvo a la realidad y ocurrió. Eso es lo que me pasa ahora.

Para mi es una pesadilla que no ha terminado.

“LE ADVERTIMOS A LA GOBERNACIÓN QUE ALGO IBA A PASAR”

Humberto Villafaña recuerda que durante la mañana del pasado 8 de agosto quiso hablar con la gobernadora Mireya Chocair sobre la situación que estaba registrando en la población y la posibilidad de un enfrentamiento entre bandas rivales.

Sin embargo, la autoridad estaba de vacaciones y él junto a otras personas fueron atendidas por otra persona que no logró dimensionar de lo que pasaba y podría suceder.

“Nos atendió otra persona y nos dijo que faltaban denuncias para que pudiera actuar la policía y ella insistía en las denuncias, pero nosotros le decíamos que queríamos que vayan a dar una vuelta (los carabineros) porque andaban los rumores de que algo iba a pasar”, relató Humberto a Reportajes de PALD.

-¿Eso fue en la tarde de ese jueves?

-No, fue en la mañana. Nosotros fuimos a las once y tanto de la mañana y lamentablemente no estaba la gobernadora.

¿Y esa persona que los atendió no entendió la situación?

Ella pensó que nosotros íbamos a decirle que hay tráfico, que sabemos de ciertas personas, pero eso no era (…) entonces eso nos quedó dando vueltas.

¿La población debe ser intervenida?

Sí. Yo también le había comentado a la autoridad y le había pedido la intervención de la Carol Urzúa, entonces él me dijo que lo iba a plantear al Gobierno. Ahora hay un programa de 33 barrios prioritarios y no estábamos. Ahora con esta desgracia está la Carol Urzúa y la Padre Hurtado. Yo creo que la autoridad hace distinciones. Del lado oriente somos una de las poblaciones que tiene más problemas.

(Nota y fotografías en edición impresa de sábado 24.8.19)