Las abejas, las primeras víctimas de las crisis del agua en la provincia Cordillera

*Apicultor tuvo que retirar poco más de 400 cajas de abejas desde Pirque.

De acuerdo a datos entregados por el Ministerio de Agricultura, en la Región Metropolitana existe un déficit de precipitaciones que llega al 72% este año 2019.

Según el ministro del ramo, Antonio Walker, “este es uno de los años más secos que hemos tenido en los últimos 60 años, pero no vamos a dejar sola a ninguna comuna agrícola”.

Hace unos días, el ministerio declaró zona de emergencia agrícola para 17 de las 52 comunas de la región, debido a la escasez hídrica.

Los sectores más afectados por la sequía son Pirque, San José de Maipo,  Alhué, Colina, Tiltil y Curacaví, además de María Pinto, Melipilla, San Pedro, Lampa, Buin, Paine, Peñaflor, Isla de Maipo, Padre Hurtado, El Monte y Talagante.

Tras el decreto, están disponibles poco más de $733 millones para destinarlos a crianceros y agricultores a fin de que puedan comprar forraje, insumos y remedios para sus animales.

Asimismo, las autoridades indicaron que los recursos económicos también servirán para profundizar norias, comprar estanques, mangueras y bombas de agua.

El panorama es preocupante si la lluvia no cae y cuyos pronósticos son poco alentadores.

En la provincia Cordillera la situación comienza a inquietar a los agricultores, que ven cómo el nivel de los ríos ha bajado en los últimos años, quedando solo la esperanza de los deshielos primaverales y del verano.

LAS ABEJAS, LAS PRIMERAS VÍCTIMAS

Mario Rivas, apicultor de Yungay, llevaba como 20 años trayendo 400 cajas de abejas con sus respectivas colmenas a un predio ubicado en San Juan de Pirque.

El bosque nativo del sector y las condiciones especiales del clima siempre habían sido propicias para una buena producción de miel.

Sin embargo, la situación cambió drásticamente en los últimos años, en especial por la escasa humedad y la poca floración.

El año pasado fue crítico para este pequeño empresario, que tuvo que sacar sus cajas en noviembre luego que una granizada provocara estragos, llevando a la muerte a cientos de sus abejas.

A todo esto, se sumó esta temporada la sequía.

“Por lo mismo. El año pasado no hubo miel y yo empecé a mover mis abejas en noviembre al sur. Tenía 400 cajones en Pirque. Este año no llevé cajones para arriba porque está muy seco. Qué saco con llevar”, dice un poco resignado este apicultor.

Según Mario, la lluvia de la primavera pasada provocó un serio daño a la floración, el peor, dice, en sus 37 años como apicultor.

“Es primera vez que me pasa. Había años malos, donde se sacaba un poco, pero el año pasado nada, se secaron. Porque la abeja invernó mal también, como están antes que nosotros en la tierra, sabían que se iba a venir malo, quizás”, reflexiona Mario Rivas.

A esto, agrega, es que con la lluvia primaveral se humedece mucho la flor, a lo que se suma que durante el día sube en demasía la temperatura.

“Las temperaturas suben mucho. Como hay humedad y la temperatura sube mucho, la flor como tiene nectarios, el árbol cierra la flor para no deshidratarse, para no morirse digamos. O sea, liberan la flor, pero seca”, describe este apicultor.

¿Esto comenzó desde hace varios años o el 2018 fue muy brusco?

El año pasado fue un corte muy fuerte, brusco. Nada, nada. Yo tenía cajones grandes y algunas se me estaban muriendo de hambre y muchas murieron.

¿Y cuánta miel sacaba en Pirque?

El año antepasado saqué 70 y el 2018 solo 7, de 400 cajones.

Mario Rivas indica que además ha tenido que desembolsar dinero para adquirir alimento para sus abejas, como jarabe fructosa y azúcar.

“Para alimentar a la abeja usted tiene que darle bien espeso. Por eso es mejor la fructosa, porque usted le hecho un poco de agua, pero con la azúcar hay que echarle más kilos”, detalla.

AÑOS SECOS Y MUERTE DE LAS ABEJAS

La intendenta Karla Rubilar manifestó su preocupación por la grave sequía que está sufriendo la región que ha traído consecuencias devastadoras.

“Estamos teniendo graves problemas con nuestros apicultores, se están muriendo nuestras abejas, y por lo tanto, necesitamos actuar ya en esta emergencia”, dijo hace algunos días.

La muerte de las abejas no solo ocurre acá, sino que también en las regiones de O’Higgins, Valparaíso, Coquimbo y el Maule.

De acuerdo al SAG, en Chile hay más de 850 mil colmenas registradas y unos 6.250 apicultores.

La cifra, sin embargo, podría sufrir un desplome.

Gran parte de la miel se usa para exportación (70 a 90%) y se estima que en un año normal se generan entre 7 mil y 11 mil toneladas.

En estas condiciones, podría el rango bajar a menos de la mitad.

“Mis abejas que tenía en Pirque ahora las tengo en la costa, las que me quedan. Yo el año pasado tenía más de 400 cajones y este año me quedan 200 no más. Se me murieron”, cuenta el apicultor.

Rivas relató a Reportajes de PALD que entre noviembre y diciembre del año pasado trasladó sus abejas en la precordillera de Yungay, pero  éstas no pusieron huevos y se avejentaron.

“En junio ya murieron porque no hubo abejas de recambio. A muchos apicultores les pasó que con reinas nuevas éstas no pusieron”, detalló Rivas.

-¿El tema de la sequía está impactando fuertemente?

Sí. Yo vendo material para apicultores y mucha gente se echó para atrás porque las abejas están secas en zonas como Alhué y Melipilla, en el camino de la fruta. ‘Don Mario lo sentimos no vamos a poder comprarle porque las abejas no están creciendo’, me han dicho los apicultores de esos lugares.

Este complicado apicultor describe que actualmente las abejas no tiene mucho qué comer y de ahí la mortandad.

De hecho, estiman que la producción de miel se redujo un 55% el último año, y que en 2019 incluso podría venir peor.

Eso se explica directamente por la muerte de las abejas.

“La reina no pone. Está todo seco, no hay nada. Antes por lo menos había un yuyo, rábanos, flores silvestres. Ahora no hay nada”, comentó a PALD.

A esta grave situación, sostiene Mario Rivas, se agrega la fumigación en los campos que impide el florecimiento de ciertas especies. “Ahora como hay frutales y le echan líquido y  no sale nada como en los nogales y los almendros”, dice Rivas.

Lo cierto es que el caso de Mario Rivas se multiplica a lo largo de la Región Metropolitana y otras zonas del país.

La sequía y el cambio climático ya están provocando los primeros efectos desastrosos y donde nuestra responsabilidad es cuidar el agua y proteger nuestro primer sistema de defensa: el medioambiente.

AGUAS ANDINAS Y ESCASEZ HÍDRICA

De acuerdo a mediciones, el río Maipo ha perdido en la última década un tercio de su caudal.

Ante este cuadro y a lo grave de la sequía, el directorio de la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del río, del cual Aguas Andinas es parte, acordó pedir  la declaración de zona de escasez hídrica a la Dirección General de Aguas a través de la Intendencia.

“Esta decisión se debe a que la región atraviesa la mayor sequía del último siglo, la que ya se prolonga por más de una década, pero que este año alcanza la categoría de extraordinaria, ya que los datos de pluviometría acumulados al 2019 podrían ser los más bajos desde que existen registros”, comentó  la empresa.

Esta solicitud, que fue hecha hace un par de días,  fue realizada por última vez en 1968, año  en que el país experimentó un intenso período de sequía, aunque más corto que el actual.

El directorio de la Junta acordó que se tomen  medidas de optimización para el buen  uso del recurso hídrico. Esto último “requiere la colaboración y el compromiso de todos los usuarios de la cuenca”, indicó la empresa.

“Aguas Andinas y la Junta de Vigilancia de Primera Sección del Río Maipo, hacen un llamado a los residentes de la Región Metropolitana al consumo moderado del agua y, en particular, en lo que se refiere al riego de parques y jardines”, apuntaron.

La empresa precisó que para hacer frente a la sequía tiene un plan que considera un monto de US$160 millones para  evaluar cuáles son las condiciones climáticas de la cuenca de Santiago y así robustecer la infraestructura y las fuentes, más allá de los estándares normales.

Esta  sequía, sin embargo,  ha obligado a la sanitaria a actualizar este plan, realizando  acciones como nuevos sondajes y plan de eficiencia de redes, precisó.

“Asimismo, Aguas Andinas considera imprescindible estudiar opciones como la reutilización de aguas servidas que se tratan en sus plantas, especialmente diseñadas para ello, ya que esta opción es la más segura y sustentable en el largo plazo para la ciudad de Santiago”, recalcan desde Aguas Andinas.

(Nota y fotografía en edición impresa de sábado 7.9.19)