Jorge Pavez, calidad y trato cordial

Muy querido por los vecinos de la población San Carlos, don Jorge lleva prácticamente toda su vida ligado al comercio y la venta de carnes en la capital provincial, oficio que aprendió y heredó de su familia.

Atendiendo a su fiel clientela, a la vez que sus habilidosas manos fileteaban un gran trozo de carne, se encontraba Jorge Pavez (69)  en su carnicería y minimarket “Don Jorge”, negocio familiar que fundó su padre hace décadas en Puente Alto, continuando luego él, el legado que hoy lleva su hijo Cristián.

“Soy nacido y criado en la comuna, al igual que mis papás”, cuenta con orgullo don Jorge, quien desde temprana edad comenzó a ayudar a sus progenitores en el negocio. “La primera carnicería que tuvimos estuvo ubicada por Sargento Menadier, después se abrió otra en Teniente Bello hoy calle Juan Rojas Maldonado, en la esquina donde hoy está una bomba Shell. En tanto, en ésta (Pellín #622) llevamos como unos 35 años”, agrega.

Ya a los 16 años arrienda su primera carnicería, “con las herramientas básicas, pues esto era mucho más artesanal antes. Después comencé  atender y  ayudar donde mi padre, al tiempo arrendé otro local junto a un socio, con quien comprábamos ganado, vendiéndolo y la vez faenándolo. Esa sociedad duró cerca de 28 años”.

Cuando abre el actual local, ubicado en la población San Carlos, cuenta que comenzó con un pequeño espacio, pues creyó que no llegaría mucha gente, lo que no fue así, puesto que muchos de sus clientes iban a comprar al nuevo negocio. Fue así como comenzó a crecer, y a la vez,  empezó a vender otros productos, tales como lácteos, confites, pan, pasteles, etc, convirtiéndose con el paso del tiempo en un minimarket, entregándole así un carácter mucho más de barrio.

“Yo creo que a la gente le gusta venir acá por la calidad de las carnes, pues trabajo con novillos de primera clase, los que voy a buscar y elegir al matadero, una vez por semana, la que yo mismo fileteo, seleccionando los cortes. Además, el trato siempre es muy cordial. ¿Sabe? hace poco entró una señora, con la cara muy seria, casi enojada… acá le tiramos una tallas y se fue sonriendo. Eso para mí es algo muy valorable”, sostiene.

COMPROMISO DE AMOR, MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Hace cuatro años, don Jorge presentó problemas de salud, de los cuales afortunadamente pudo salir y recuperarse, volviendo a atender su querido negocio. Su voz se entrecorta eso sí, al recordar a su querida mujer, Nancy Moreno, quien ya partió hace un tiempo, quien fuera su mano derecha y compañera de vida, y según dice, una persona muy querida por los demás, siempre con una sonrisa y con la disposición de  ayudar al prójimo.

“Ella me cuidó y veló por mí en los momentos que estuve mal. Cuando ella enfermó, su salud se deterioró muy rápido, falleciendo al mes… Antes de morir, ambos hicimos un compromiso: cuando ella entrara en el terreno espiritual, aguardaría mi llegada, mientras aun yo estuviera en el plano terrenal.  Cuando Dios me llame finalmente a su lado, creo ese será el momento más feliz de mi vida, en donde me reencontraré con ella para estar siempre a su lado. Ese pacto lo sellamos con tres besos. Ese hecho me fortaleció mucho para poder sobrellevar su partida”, indica con emoción.

(Nota y fotografías en edición impresa de sábado 23.9.19)