Patricio Peña, nuevamente en pie

Tras una dura historia de vida, don Patricio supo levantase, y hoy cuenta con su local de venta de empanadas, con el que le va muy bien. “Nunca es tarde para levantarse”,  asegura.

A un costado del Complejo Deportivo Amador Donoso, en Av. Concha y Toro #01200, se ubica “El Galpón de la Rosita”, local que se ha vuelto muy conocido en el sector, por sus la calidad de sus empanadas, pan amasado y sopaipillas.

El negocio es administrado por Patricio Peña Gálvez, puentealtino de nacimiento, quien afirma que se han hecho de una fiel clientela, que los prefiere por sus “ricas” preparaciones, todo hecho de forma casera, con mucho cariño y amor. “Nos va bastante bien, los fin de semana eso sí es cuando más vendemos”, indica, agregando que esta “buena mano” para la cocina vine de parte de su madre, una mujer esforzada y trabajadora, que fue capaz de sacar adelante a su familia, la que lamentablemente tuvo un padre ausente.

Don Patricio eso sí, carga con una dura historia a sus espaldas, de varios años, a la que supo y pudo sobreponerse, pues dice que nunca es tarde para salir adelante, para estar con quienes realmente importan en la vida: la familia. “Estuve mucho tiempo perdido en las drogas y el alcohol. Perdí 27 años de mi vida, ¡Prácticamente toda mi juventud!”, se lamenta.

Cuenta que cursó estudios hasta 8º básico, pues en el colegio “era muy rebelde”, y que después comenzó a ayudar a su madre en las labores del negocio, “Tuvimos varios locales de empanadas, de entrega de almuerzos, uno en Macul y otro frente al Sótero”, recuerda, “pero por ahí entre medio empecé a tener malas amistades. Las malas juntas me llevaron por otro camino”, añade.

Don Patricio comenta que cayó hondo, y que su familia siempre trató de ayudarlo, pero volvía a recaer. “Sufrí mucho, estuve preso… en esos momentos pedía ayuda a Dios para salir adelante. En la última detención me dije ‘ya esto no va más. Quiero retomar mi vida y el cariño de mis seres queridos”.

LA VIDA SONRÍE NUEVAMENTE

De esta forma, Patricio dio un giro radical, dejando todos los vicios detrás.  Afirma que lo logró con una gran fuerza de voluntad, pues asegura que contó con atención especializada en este proceso, y que hoy, a tres años de esa crucial decisión en su vida, se encuentra bien, trabajando, y rodeado de sus seres queridos.

“Con los hechos les he demostrado a ellos que he cambiado, se han dado cuenta y me han felicitado, apoyándome en todo. Vivo con mi familia acá, en donde mi sobrino también va a inaugurar pronto un café Protein Bar, para deportistas. ¿Y sabe? hay un caballero, que recogí de la calle, que estaba perdido en la bebida y lo estoy ayudando. En cierta forma, me veo reflejado en él”, señala con emoción. “Para salir de esto, hay que partir por quererse a uno mismo y la familia”.

Finalmente don Patricio invita a los puentealtinos y a quien lo desee a visitar “El Galpón de la Rosita”, a probar las mejores empanadas, donde podrá encontrar una amplia variedad, y llevar sus pancitos amasado y sopaipillas,  para dar fe de porqué sus productos son tan apetecidos.

(Nota y fotografía en edición impresa de sábado 12.10.19)