Comuna

5 junio, 2017

Digno de destacar en La Pintana

Digno de destacar

Una de las muestras de mayor compromiso con los demás es cuando las personas se organizan para ir en ayuda de otros que más necesitan. Es destacable esta labor, más cuando quienes la ejecutan son también vecinos que dejan por unas horas sus propias obligaciones y deberes con sus familias, para concurrir en auxilio de otros.
Esto se puede ver en una comunidad de la iglesia católica de la población San Rafael, de La Pintana, la iglesia la Ascensión. Los vecinos que participan de esta iglesia se organizan cada semana y preparan almuerzos diarios para recibir a aquellas personas que por diversos motivos están en apuros económicos y laborales, como también a los hombres y mujeres que viven en situación de calle ya sea por motivos de alcoholismo y o abandono.
Cada día se pueden ver a ancianos, adultos mayores, niños que concurren a los comedores de la Iglesia para recibir un almuerzo ropa para cambiarse, y también una ducha caliente con útiles de aseo que les hacen sentir mejor personas y dejar de lado aunque sea, por un rato, la situación de abandono que sufren en sus vidas.
Para los voluntarios que hacen posible esta obra que son también vecinos de la población, y quienes por unas horas dejan sus propios problemas o situaciones, sin embargo se dan el tiempo para asistir a los hermanos más necesitados. Comedores amplios, limpios, y muy bien dispuestos, reciben a los comensales quienes luego del almuerzo se retiran con un corazón agradecido y el estómago lleno.
La comunidad dirigida por el párroco Padre Darío Polanco, cuenta con gran cantidad de voluntarios que acuden en ayuda de sus vecinos, gran parte de ellos siempre han estado ligados a obras de ayuda a la comunidad. En estos días de frío y lluvia es más necesaria la ayuda a quienes menos tienen ya que muchos de los asistentes cuenta con muy pocos recursos y se encuentran en ocaso de sus vidas, además de las diversas situaciones de abandono y de calle que deben arrastrar día a día.
Es el mismo Padre Darío y las voluntarias de esta obra, quienes atienden a los vecinos que llegan al comedor, y comparten el almuerzo, todos sentados a la mesa conversando y compartiendo con el más necesitado.

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