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4 febrero, 2019

El mecánico de las “chanchas” puentealtinas

El mecánico de las “chanchas” puentealtinas

 

Próximo a cumplir 78 años, lleva casi toda su vida componiendo bicicletas, oficio que lo heredó de su padre y donde le siguen dos de sus cuatro hijos.

 

Por más de 26 años, Demófilo del Carmen Núñez, atiende a los y las ciclistas de la comuna en su tradicional local del persa Clavero.

Allí, con paciencia y buen humor, trabaja de lunes a sábado, donde recibe todo tipo de bicicletas y con las más diversas fallas.

“Esto lo aprendí de mi padre. Él también fue técnico de bicicletas. Yo desde niño estuve en talleres y arreglando algunas cosas. Así que llevo 70 años en esto”, contó a PALD.

Nacido y criado en Puente Alto, este especialista en los móviles de dos ruedas, trabajó por varios años en locales de calle San Diego, para luego emigrar de ahí y abrir su propio taller.

“Acá yo no soy egoísta. Doy consejos para que la gente cuide su bicicleta y los arreglos que le hago duren más tiempo”, dice este hombre.

Lo que dice este mecánico de “chanchas”, está ligado a lo que significa su nombre en griego: “el amigo del pueblo”. De ahí que se da su tiempo para cada cliente, entregándole las mejores recomendaciones.

Viudo de doña Yolanda Edith Rivera, logró conformar una gran familia con sus cuatro hijos varones en la población El Porvenir, donde también tuvo un taller de bicicletas.

De sus cuatro retoños, solo dos han seguido el oficio que él, en algún momento, les inculcó.

“André y Raúl también son amantes de las bicicletas y tienen el oficio. Saben mucho y se dedican al arreglo”, dice Demófilo.

Por sus manos han pasado desde bicicletas humildes, hasta de millones de pesos, lo que habla de su profesionalismo a toda prueba.

Su local, en uno de los emblemáticos del persa Clavero, ya que es uno de los pocos que se ha mantenido por años en este recinto.

Pese a que su taller está al interior del inmueble, sus clientes fieles no fallas, además que ellos mismos se han encargado de recomendarlo.

“Es un gran especialista este hombre. Muy amable con los clientes”, dice un ciclista que está a la espera de que Demófilo termine de ver la cámara de goma de una de las ruedas de su bicicleta.

En un mundo donde todo parece desechable y con una vida útil limitada, este tipo de oficios sigue vigente más que nunca, en especial cuando se trata de una herramienta de trabajo para muchas personas, como lo es la bicicleta.

Demófilo de Carmen Núñez, es de esos puentealtinos que son “tesoros humanos vivos”, a los que hay que reconocer y apreciar por lo que hacen y son.

Tal como él mismo lo dice, su vida ha estado entre fierros, cadenas y neumáticos, a los que conoce mejor que los caminos de sus manos.

 

(Nota en edición impresa de sábado 2.2.19)