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6 mayo, 2019

Luis Fuentes, una vida ligada al Ejército

Luis Fuentes, una vida ligada al Ejército

 

En 1967 arriba Luis Fuentes Echeverría a la capital provincial, llegando desde Osorno con el grado de Suboficial Mayor, siendo destinado al Regimiento de Ferrocarrileros de Puente Alto, donde ejerció labores por cinco años, comuna de la que nunca más se movió.

Hoy, a sus 96 años, recuerda con gran cariño y mucha emoción su paso por el Ejército, que dice, el entregó todo en la vida, institución con la que hasta el momento mantiene fuertes lazos.

A su edad, a don Luis se le ve muy bien, y demuestra una gran memoria y lucidez, pues comienza a recordar sus orígenes, allá en su natal Lautaro, acordándose perfectamente de años y fechas en particular. “Nací en 1922, figúrese. Soy el segundo de tres hermanos. Mi padre fue zapatero y madre dueña de casa. Cursé mis estudios en colegios de la zona, y en ‘41 hice el servicio militar, saliendo como Cabo 1º de Reserva, y al poco tiempo, me fueron a buscar, contratándome como Cabo 2º de Armas en el Destacamento Andino Nº 4 Lautaro”.

Desde ese momento comenzaría formalmente su carrera en la institución armada, ascendiendo en grados a medida que fueron pasando los años y por su destacado desempeño, siendo a la vez destinado a diversos lugares del país, como la Escuela de Ingenieros en Tejas Verdes y el Regimiento de Ingenieros Nº4 de Osorno, en el que finalmente alcanza el rango de Suboficial Mayor en 1966. Al mismo tiempo, por esa época conforma su familia, relación de la cual nacieron dos hijas.

Cuenta que ya estando en Puente Alto, decide acogerse a retiro en el  1972, tras poco más de 30 años de servicio, “porqué, ¿sabe? yo sabía lo que iba a pasar… (silencio). De hecho, un Comandante me mandó llamar en el ‘73, pero tuvo que finalmente respetar mi decisión”.

 

GRACIAS A LA VIDA

La relación de don Luis con el Ejército continúa hasta hoy, pues es socio activo del Círculo de Suboficiales (R) de la Defensa Nacional de Puente Alto y a la vez, de la misma entidad en la comuna de San Bernardo, asistiendo regularmente a sus reuniones, compartiendo aún con sus camaradas de armas.

Con orgullo, cuenta que en el Círculo de Suboficiales de Puente Alto le hizo entrega de un diploma hace un par de años, por cumplir medio siglo como socio de organización, a la que entró joven, al poco llegar a la comuna a fines de los ‘60. “Fue algo muy lindo ese reconocimiento. Creo soy el último de mi generación… Ya he visto partir a muchos amigos y compañeros con el tiempo”, señala con algo de  tristeza, recordado también al fallecido presidente del Círculo, Alfredo Arenas, a quien estimaba muchísimo.

Concluyendo, asegura sentirse un agradecido de la vida, pues a sus años, cuenta con el cariño de su familia y de sus nietos, bisnietos y hasta de dos pequeñas tataranietas, una de  3 años y otras de tan solo 7 meses. “Acá estaremos no más hasta que Dios quiera. No tengo nada de qué quejarme, solo dar gracias porque Él  me haya tenido hasta estos momentos vigente, y con buena salud”, indica emocionado.

 

(Nota en edición impresa de sábado 4 de Mayo)