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11 febrero, 2019

Luis Morales y su inseparable saxofón

Luis Morales y su inseparable saxofón

 

Desde hace tres años que la música se ha convertido en su gran aliada, pudiendo salir adelante pese a su discapacidad.

 

Si es de los que transita con regularidad por el centro de Puente Alto, de seguro habrá escuchado las melodías que emanan del saxofón de Luis Morales Valdés (42), quien se encuentra de lunes a viernes de 12 a 15 horas fuera del Edificio Cordillera, y de 17.30 a 19 horas en las salidas del Metro Puente Alto.

“El saxofón lo aprendí a tocar de niño, en el colegio, cuando estudiaba en Cerillos. Era parte de una banda instrumental, y realizaba un taller de música en actividades  extra programáticas.  Este instrumento es mi compañero diario. En un principio el tocar en la calle me producía algo de temor, pero con el tiempo la gente ha apreciado lo que hago y me demuestra su cariño”, indica Morales.

Desde hace casi 17 años que vive en Puente Alto, llegando luego de una estancia de 5 años en Venezuela, país al que emigró por temas laborales. “Soy dibujante técnico, y me estaba especializando. Lamentablemente, la enfermedad que tengo comenzó a  afectar mis ojos, la que derivó en un glaucoma, lo que hizo que comenzara a perder la visión. Fue un proceso paulatino, hasta que quedé completamente ciego”.

La enfermedad a la que se refiere el músico es el “síndrome de Sturge Weber”, la que padece desde niño, la que en su caso se manifestó  a través de malformaciones en la piel. Cuenta que en Chile lamentablemente existen pocos especialistas al respecto, lo que ha dificultado su tratamiento.

 

TIRANDO PA’RRIBA

Antes de dedicarse a tocar en la calle, Morales se dedicó a la venta ambulante en la  comuna, de manera legal, con permisos municipales. “Vendía desde gorros, lentes, artesanías, iba cambiando mis productos dependiendo de lo que comprara más la gente. Lamentablemente, cuando comencé a perder la visión, se me fueron complicando las cosas, pues yo trabajaba solo”, señala. Fue en ese momento, que retomó el saxofón, siendo la música desde entonces su gran aliada y compañera.

“La gente ya me reconoce, y siempre recibo felicitaciones, pues gusta bastante la música que interpreto, lo que es muy grato. Además, muchas personas me han dicho que yo les ‘subo el autoestima’,  pues podremos tener enfermedades o discapacidades las que no necesariamente se manifiestan de forma externa, pero lo importante es seguir adelante y no darse por vencido. La verdad es que no me gusta que me vean como ejemplo, porque me da algo de vergüenza (risas).  Esto lo hago por la necesidad de mantener a mi familia y de estar activo. Lo que padezco no me invalida como persona. Siempre digo que a pesar de las dificultades uno siempre debe tirar pa’rriba. La vida continúa, el mundo sigue girando y uno tiene que seguirle el paso”, reflexiona.

 

(Artículo en edición impresa de sábado 9.2.19)