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17 junio, 2019

Raúl Soto, el “viejo cocha”

Raúl Soto, el “viejo cocha”

Desde hace 8 años que Raúl Soto (61) vende cochayuyo en la esquina de Balmaceda con José Luis Coo, lugar en que antes se emplazaba la tradicional panadería “La Chilenita”. Eso sí, al comercio callejero se dedica desde hace 25 años, ofreciendo anteriormente su productos en diversos puntos de la comuna.

Segundo de tres hermanos, e hijo de madre trabajadora del Hospital San Juan de Dios y padre carpintero mueblista, don Raúl, oriundo de Quinta Normal, llega a vivir a Puente Alto en 1988.  Cuenta que tras egresar de la Escuela Industrial, se dedicó a laborar como tornero,  pero que luego sería la construcción el rubro al cual se dedicaría la mayor parte de su vida.

“Comencé como jornal y llegue a ser capataz. Trabaje en varias obras y proyectos, como por ejemplo, la construcción del Hospital Militar, de Santiago 1, el Centro de Justicia, la radio Concierto, la Carretera 5 Norte, entre muchas otras. Tuve harta pega la verdad. Eso sí, el trabajo en esto me terminó pasando la cuenta, pues afectó mi salud. De hecho, estoy pensionado por invalidez”, explica. “Sufro del corazón, tengo daño hepático, apendicitis, artrosis… ¡uf! ¡Fíjese que yo creo que lo único que no tengo es diabetes! agrega.

Pese a su estado, don Raúl se levanta temprano todas las mañanas, con rumbo a Estación Central a abastecerse de productos, para llegar luego al centro de Puente Alto, tipo 9 de la mañana, para su venta, estando hasta cerca de las 15 horas, siempre atendiendo a sus clientes de forma cordial y con una sonrisa.

“También hago pololitos de vez en cuando por ahí. Me dedico a pintar y a instalar casas prefabricadas con uno de mis hijos. Me las rebusco por todos lados”, sostiene

GUSTO POR EL TRABAJO

Consultado si tiene o si se le llama por algún sobrenombre a modo de cariño por el sector donde diariamente vende sus cochayuyos, sonríe y responde: “me dicen el ‘viejo cocha’. Acá soy bien conocido, nunca he tenido problemas con nadie. Ahora estoy en trámites para renovar mi permiso de venta, esperando que todo salga bien. Yo no le hago daño a nadie trabajando pues, y necesito hacerlo. Hace poco estuve enfermo y falté un mes…  ¡me aburría en la casa! Tengo que estar activo, me gusta laborar y tener el contacto diario con la gente”.

Si hay algo que asegura le molesta, es el ver a jóvenes “pidiendo monedas” en la calle.  “Mire como estoy yo, y así y todo salgo todos los días a ganarme el sustento diario. Aquí veo a cabros sanos, con dos manos buenas. La verdad es que da rabia a veces, pues es algo muy injusto”, reflexiona.

Sobre los beneficios y propiedades  de sus queridos cochayuyos, explica que el alga es muy buena para combatir la artrosis, así como también muy efectiva para adelgazar, pues elimina el colesterol del cuerpo. “Es un alimento muy completo. Yo en mi caso, me preparo empanadas de cochayuyo, las que quedan muy buenas. ¿Quiere saber un secreto? Si lo hierve, póngale a la olla una cucharadita de vinagre para que el olor no sea tan intenso”, concluye.

(Nota en edición impresa de sábado 15.6.19)