Reportaje

25 febrero, 2019

El inseguro recorrido de la F18 relatado por un chofer

El inseguro recorrido de la F18 relatado por un chofer

Los sectores de Eyzaguirre con Santa Rosa y al final de la población Francisco Coloane, son los punto más críticos para los conductores y los mismos pasajeros.

 

 

“A todos mis compañeros de trabajo y amigos, informo que ya estamos fuera de peligro. Ya me estabilizaron y es probable que el lunes (pasado) me den de alta. De ahí me van a dar días de licencia y recuperación, pero ya pasó todo el peligro, todo lo malo. Hay que seguir tirando para arriba muchachos, estamos expuestos.

Somos carne de cañón. No nos vamos a desanimar por esto. La ley que se haga cargo de la delincuencia”.

Este fue el mensaje que envío desde la Mutual de Seguridad,  Manuel Droguett, de 70 años, quien el viernes 15 de febrero fue asaltado por un delincuente a la llegada del paradero de la línea F18, lo que provocó que el experimentado conductor perdiera el control de la máquina, para volcarse en un camino de tierra, cerca de un canal de regadío.

Ese día, este hombre de 70 años fue rescatado tras dos horas de trabajo, ante la mirada de su perro fiel, “El Rucio”, que estaba junto a él al momento del accidente.

Este hecho, que ocurrió pasado el mediodía de ese viernes, ha sido uno de los más violentos que han afectado a los choferes de la Línea F18, que día a día tienen que lidiar con vecinos muy agresivos y donde varios se aprovechan para robarles a los mismos pasajeros.

 

ASALTOS DIARIOS

 

“Si usted se diera una vuelta por el recorrido, se dará cuenta que nosotros salimos con cien personas con dirección a  la plaza, de ese total, pagan unas 15 ó 20. Pero no es el pago, sino la calidad y la cantidad”, contó a Reportajes de PALD, el chofer Luis Bascur.

El trabajador del Transantiago, quien sufrió la fractura de su nariz luego de ser asaltado por un grupo de personas, indica que son frecuentes los robos al interior de los buses.

“Llevamos ladrones. Mecheros, cogoteros, lanzas, etc”, describe este hombre, quien se atrevió a dar la voz para contar el día de este recorrido que culmina al final de Bajos de Mena.

“Los asaltos no es solamente hacia nosotros, sino que también a los pasajeros y de manera normal. Le roban los celulares a las niñas. Se sientan atrás, le ponen una cuchilla y le roban todo. Luego la persona dice: ‘oiga, me robaron’. Pero qué puede hacer uno si está conduciendo”, reveló Bascur.

-Pero usted también ha sufrido asaltos…

-A mí me fracturaron el tabique nasal, pese a que los llevé sin que pagaran nada y abriendo las puertas. Me robaron y nadie hizo algo. Yo me defendí igual de la agresión porque eran muchos. Me daban y me daban y me defendí con una botella de Cola Cola que tenía  pero igual me robaron todo. Luego carabineros me dice que no pueden hacer nada porque yo me defendí, ya que de víctima iba a pasar a victimario. ‘Mejor déjelo así no más”, me dijeron.

-¿En qué lugares se dan más los asaltos y robos?

-En Santa Rosa, donde termina la población Francisco Coloane, y en la esquina de Santa Rosa con Eyzaguirre, allí arrancan hacia las poblaciones cercanas. También en Eyzaguirre con Ejército Libertador, allí se van para la Venezuela y diferentes lados.

-¿Estos delitos son de vez en cuando, por temporada?

-Esto es de todos los días, es de manera frecuente. Lo que pasa no se le da noticia. Normalmente pasan robando todo el día. Es mucha la gente que es delincuente.

 

MÁS FISCALIZACIÓN

 

Para este chofer, lo ideal es que las fiscalizaciones tengan un objetivo disuasivo, además de permitir pesquisar a los maleantes.

“Nosotros nos paramos frente la Comisaría de Carabineros y mientras la gente está bajando, se suben siete u ocho por atrás, frente a la Comisaría. Uno no les puede decir nada, porque va conduciendo. Entonces ellos luego van “tasando” a quiénes pueden cogotear y la hacen corta y se bajan. Luego los pasajeros nos increpan, diciéndonos: ‘oiga, pero usted los dejó subir’. Tampoco puedo salir a arrastrando a la gente.

Luis Bascur dice que los fiscalizadores de la locomoción colectiva deben tener más presencia en los paraderos junto a carabineros, donde se podría bajar y detener a muchas personas.

“Los carabineros se pueden parar en Eyzaguirre y revisar quiénes tienen tarjeta o no. Ahí se podría disminuir el tema delictual”, sostuvo Luis Bascur.

Este hombre, quien tiene larga experiencia en la conducción de microbuses, sostiene que los choferes de esta Línea F18 son pacifistas, pero espera que las autoridades lleven adelante controles  más estrictos.

 

“EL RUCIO”

 

El caso de Manuel Droguett puso en el tapete, nuevamente, inseguridad de los conductores en sitios de alto riesgo como Bajos de Mena, aunque también dio a conocer historias humanas muy profundas.

“El Rucio”, por ejemplo, es uno de los perros fieles de Manuel, quien lo acompaña diariamente en los recorridos que hace.

Manuel, quien es pastor presbítero de una iglesia Mormona, es el encargado de comprar el alimento a los perros que viven en el terminal.

Incluso, recordó Bascur, una vez pagó la operación de una perrita que tenía un problema en uno de sus oídos.

“Él siempre se preocupa de los perritos que están en el terminal. Les trae comida y los cuida. El perrito que estaba con él cuando se volcó, lo acompaña en los recorridos casi siempre”, contó su colega Luis Bascur.

Cabe mencionar que mientras los bomberos trabajaron por más de dos horas para lograr sacar de la mejor forma posible a Manuel Droguett, su fiel  amigo “El Rucio” lo acompañó en todo momento.

“Él le dice hijo a todos los perros del terminal. No solamente atiende al ‘Rucio’, sino que a 11 perritos en total. Él, con su plata, compra la comida para mantenerlos”, detalló Bascur.

Para todos los colegas y compañeros de trabajo de Manuel Droguett, lo ocurrido fue un daño enorme a una persona que reconocida por ser un buen amigo y ser humano.

“Es una persona a la que no deberían haberle hecho daño. Pero bueno, a él Dios le da la tranquilidad para seguir sin rencores, si le habría pasado a otro de nosotros, sería distinto”.

 

EL ASALTO

 

El robo y el ataque a Manuel Droguett se produjo una  vez que la máquina quedó sin pasajeros. Allí el

asaltante se acercó propinándole una

herida cortopunzante en su pierna derecha, para luego darse a la fuga.

El malogrado chofer intentó estabilizar el bus, sin embargo en la bajada próxima al paradero pasó de largo por un camino de tierra, chocando un poste del alumbrado público, para luego volcar a un costado de una zanja, con los cables eléctricos tocando la máquina.

“Estamos peor que antes. Antes por lo menos no respetaba la gente. Ahora nos asaltan los mismos pasajeros. Nos pasan agrediendo. Una vez me pegaron un ‘maletero’, que es cuando uno va manejando y no para, donde el pasajero quiere y viene y te pega el combo. En la autopista hasta me han enterrado la punta de un paraguas en la cara. El Ministerio de Transporte no prometió cabinas, cámaras de seguridad y otras medidas para proteger a los choferes que, como él, cumplen turnos de noche en zonas peligrosas. Nos ofrecieron de todo, estaban todos alucinados con lo que estaban prometiendo. Nos prometieron hasta botón de pánico. Nunca llegó”, dijo en su momento,  Fernando Olivares Rojas, presidente del sindicato SuBus Chile S.A.

 

(Nota en edición impresa de sábado 23.2.19)