Reportaje

10 septiembre, 2018

El violento fin del amor entre Felipe y Jordan

El violento fin del amor entre Felipe y Jordan

 

En sus brazos y pidiendo ayuda a gritos, así fueron los últimos momentos de Jordan Bastián Ponce González junto a su pareja Luis Felipe Olguín Ponce, quien recibió una certera estocada en el corazón, en el  acceso poniente de la villa Pedro Lira, en Puente Alto.

Ambos llevaban poco más de un año de relación amorosa, luego que se conocieran en una discoteque gay en Santiago y oficializaran su pololeo ante sus familiares.

Reportajes de PALD conversó con Jordan Ponce G., quien está literalmente destrozado anímica y emocionalmente.

El llanto brota fácil en Jordan, un joven que se proyectaba con su pareja y con quien además era socio en el negocio de venta de cosméticos.

Los dos eran muy reservados cuando transitaban en la vía pública en términos de expresar sus afectos, aunque en el vestir siempre les gustaba usar ropa de calidad y exclusiva.

Este, de acuerdo al relato de Jordan, fue uno de los factores que desencadenó la tragedia de ese lunes 27 de agosto y la que se venía gestando desde hace una semana.

 

INSULTOS Y AMENAZAS

 

Para Jordan, todo comenzó siete días antes del lamentable homicidio, en una plaza cercana al departamento de la madre de Luis Felipe, en la Villa Pedro Lira.

En ese lugar, un grupo de jóvenes, entre ellos algunos adolescentes, comenzaron a insultar a la pareja, burlándose además de su condición homosexual.

De acuerdo a lo que detallada Jordan, Luis Felipe se devolvió al grupo para increparlos, produciéndose un intercambio de duras frases, aunque sin llegar a los golpes.

“Nunca pensé que luego de esta pelea iba a pasar esto. Nunca se nos pasó por la mente. Nunca lo imaginamos”, dice con pena y rabia Jordan.

 

El joven comerciante, quien vive ahora en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, reveló que a Luis Felipe le gritaban “maricón” y otras cosas.

“Él se puso a pelear, pero no a mano. Respondió a los insultos frente a frente”, recalcó Jordan.

Sin embargo, de las vejaciones verbales el grupo de jóvenes pasó a inquietantes amenazas vía whatsapp, donde uno de los involucrados en el crimen decía que lo “iba a apuñalar en el corazón”.

 

NEGOCIOS Y PLACER

 

Luis Felipe y Jordan se conocieron en mayo del año 2017, cuando ambos estaban en un local nocturno para el mundo gay santiaguino.

“Desde ese día no nos separamos más”, afirma entre lágrimas Jordan.

Luego de eso, venía lo más complicado en este tipo de relaciones que es la presentación a las respectivas familias.

Sin embargo, en el caso de Jordan su madre había fallecido hace tres años, por lo que sus dos hermanas no tuvieron mayor inconvenientes en aceptar este pololeo.

En el caso de Luis Felipe, el papá se mostró un poco reticente al principio, aunque después hubo apoyo incondicional, sumándose a la decisión que ya había tomado también su esposa y madre del joven.

Así, y con ambas familias a favor de esta relación, los jóvenes iniciaron con seguridad su romance, el que además se mezcló con negocios.

Ambos se unieron para vender todo tipo de cosméticos en distintos puntos de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, como de Puente Alto.

“No teníamos necesidad de tener un puesto o ir a vender a ferias. Ya contábamos con nuestra clientela, que eran las vecinas y otras personas”, apunta Jordan Ponce.

El negocio era rentable para los dos, ya que les alcanzaba para cubrir sus necesidades y darse pequeños lujos, como el de ir a buenos restaurantes para comer “ricas comidas”, dice con un dejo añoranza Ponce González.

“Lo pasábamos súper bien. Íbamos a lugares bonitos y nos gustaba comer bien. Salimos a varios lados. Anduvimos en la playa. La última navidad y año nuevo lo pasamos juntos”, recordó Jordan a Reportajes de PALD.

El buen “fiato” entre los dos hizo que por dos meses vivieran juntos en un departamento cercano al de la mamá de Luis Felipe, en la villa Pedro Lira. También convivieron un mes en la casa de Jordan, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda.

“Luego él volvió a su casa, pero todo bien”, remarca el joven comerciante.

Tanto Jordan como Luis Felipe son de familias humildes, donde ambos terminaron su enseñanza media con mucho sacrificio, sintiéndose orgullosos de contar con cuarto medio rendido.

 

MUERTE EN LOS BRAZOS

 

El día 27 de agosto quedó marcado literalmente con sangre para Jordan Ponce, quien vio morir en sus brazos a su amado Luis Felipe.

“Él era todo para mí. Me cambió la vida”, dice con llanto a Reportajes de PALD.

A las 13 horas de esa jornada, Jordan y Luis Felipe se reunieron para ir cotizar y comprar mercadería para su negocio. Luego de eso, decidieron ir al departamento de “Felipe”, en la villa Pedro Lira.

“Tomamos la 230 que se va por Santa Rosa y nos bajamos en la entrada de la villa Pedro Lira. Al bajarnos y caminar un par de pasos, nos salieron a encontrar”, relató Jordan.

De acuerdo al testimonio de Jordan, uno de los dos atacantes lo golpeó por detrás, mientras que el otro adolescente se abalanzó sobre Luis Felipe propinándole una certera estocada en el corazón. Ambos, dice, vestían con polerones y gorros.

“Intenté perseguirlos pero salieron rápido. Luego tomé a Felipe para que no se cayera de frente y se golpeara la cabeza. Ahí empecé a pedir a gritos ayuda”.

Luego un conocido de la pareja los llevó en vehículo hasta el consultorio Karol Wojtyla, donde ingresó agonizando ante la desesperación de Jordan.

Por cerca de media hora se intentó reanimar a Luis Felipe, quien no pudo con la herida del arma blanca. Luego de eso, todo fue llanto y gritos de parte de la madre del joven, quien ya estaba en el recinto de salud, tras ser avisada por vecinos.

-¿Por qué crees que pasó esta desgracia?

-Porque nosotros éramos gay y por envidia. Siempre pasábamos por ahí y andábamos lindos y ellos se quedaban mirando feo. Nunca nosotros nos metimos con ellos. Yo le decía -a Luis Felipe- que ellos no peleaban a combos, que ellos podían hacer otra cosa. Nunca le dimos importancia.

 

EL VIAJE PENDIENTE

 

Durante el año y tres meses en que estuvieron juntos, surgieron muchos planes, ideas y proyectos en común, como el de juntar dinero para viajar.

No importaba el destino, lo importante para ellos era disfrutar de la experiencia y de estar juntos.

Sin embargo, había un lugar al que querían ir sí o sí: Brasil. Este era el sueño de ambos y ya estaban tirando líneas para programar vacaciones en alguna ciudad del gigante sudamericano.

“Queríamos viajar. Pensábamos en ir a Brasil, pero ahora todo eso quedó en nada”, dice un apenado Jordan.

Lo que viene para este joven es un proceso largo y doloroso. Aún cree que está viviendo una pesadilla y que Luis Felipe está en su casa.

Jordan, va a lo menos tres veces a la semana al cementerio Sacramental de San Bernardo a visitar la tumba de Luis Felipe, quedándose por largos minutos allí, donde trata de buscar consuelo y alguna explicación.

“Espero que haya justicia y que paguen con cárcel lo que hicieron. A mí me destrozaron la vida”, manifiesta con dolor y rabia Ponce González.

Él ya entregó su versión de los hechos y está dispuesto a seguir todo el proceso judicial hasta que se dicte sentencia condenatoria en contra de los dos homicidas. Aún tiene en su celular, por ejemplo, los audios con las amenazas que le hizo llegar a Luis Felipe uno de sus agresores.

“Yo creo que ahora no voy a poder tener a nadie más en mi vida. Él me marcó la vida. Éramos muy felices”, cerró Jordan Ponce.

Este joven cree que la muerte de Luis Felipe debe generar un debate sobre más tolerancia y la violencia que se vive en algunos sectores de la población. “La gente debe amarse, nada más”, afirmó a Reportajes de PALD.

Por de pronto, él vive su luto, llorando a su “Felipe” todos los días.

 

(Nota en edición impresa de sábado 8.9.18)