Reportaje

5 junio, 2017

La ruta de la miel en el Cajón. El oro dulce por explotar

Reportajes 3.5.17

Sin abejas ni polinización la producción de alimentos en el mundo se verá seriamente afectada, lo que provocaría una seria crisis humanitaria.
En los últimos años, la actividad apícola ha tenido duros golpes, en especial por el efecto climático y el uso indiscriminado de plaguicidas, lo que ha redundado en la muerte de millones de abejas.
Hace cuatro años, por ejemplo, la muerte de colmenas completas de abejas de Quillón y Liucura Alto, cerca del río Itata en la Región del Biobío, encendió las alarmas en los productores.
Tras varios estudios, fue el trabajo de la Universidad de Maryland y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos que despejó la incertidumbre: la causa de mortandad sería la mezcla extraña de pesticidas y fungicidas que contaminan el polen que las abejas recolectan para alimentar sus colmenas.
Además, identificó la presencia de químicos llamados neonicotinoides, insecticidas que se prohibieron en la Unión Europea, donde las poblaciones de colmenas también se han desplomado.
Estos insecticidas tienen un modo de acción común que afecta el sistema nervioso de los insectos causando parálisis y muerte, además, tiene fuertes efectos en las colmenas y puede incluso afectar a las larvas. Estos elementos pueden estar en los residuos de néctar y polen plantas tratadas previamente con estas sustancias. Además, podrían también contaminar a las aves.
Este panorama, oscuro, es el que enfrentan los apicultores del país, aunque hay esfuerzos constantes por mantener una producción limpia y libre de contaminación.

EL CAJÓN, UNA EXCEPCIÓN

La privilegiada zona del Cajón del Maipo es ideal para el rubro mielero. Sin producción industrial ni agrícola a escala, sumado a especies nativas únicas, hacen que la miel sea única.
Eso es lo que quieren valorizar los poco más de 35 productores que están bajó la agrupación de productores apícolas del Cajón del Maipo, donde uno de sus representantes, Gabriel Salas Díaz, ha sido un incansable defensor de las colmenas locales, fruto de su relación casi sanguínea con la miel.
Actualmente en el Cajón del Maipo tiene una actividad apícola de pequeños y medianos productores, que tienen entre 30 a 50 colmenas y los que más poseen 200, 300 y hasta 500 colmenas.
“La comuna de San José de Maipo tiene la particularidad especial que permite identificar las mieles de la zona como nativa y esto es por sus especies arbóreas, como quillayes, peumos que es representativa de la zona”, comenta Gabriel Salas.
El apicultor también hace referencia de la producción que se da en otros puntos de la provincia Cordillera, como en Pirque, Puente Alto y La Pintana, que están dentro del microclima que genera el delta del río Maipo y el Clarillo.
En el caso de Pirque, incluso, los agricultores piden los servicios de los apicultores del Cajón para mejorar la cantidad y calidad de la fruta, por ejemplo.
En Puente Alto y en La Pintana, que no son zonas agrícolas, también hay producción de miel -apicultura urbana- lo que también ocurre en zonas como en el sur del país.
“Nuestra agrupación es del Cajón del Maipo, además de eso tenemos contacto con otras organizaciones apícolas porque nos juntamos cada 15 días o una vez por semana con algún experto o profesores por acciones a desarrollar por tema estacionales. Además, yo soy dirigente de la federación nacional y me toca mucho moverme por la región y el resto del país”, apunta el dirigente apícola.
-¿Cuál es la característica de los productores de miel de la zona?
-La característica principal de la producción en el Cajón de Maipo es que el producto de la colmena es posible de identificar como nativa. Como no hay agricultura intensiva no hay monocultivos no hay aplicación de insecticidas y plaguicida, esto no afecta la vida y el ciclo de las abejas, donde sí se ve en lugares donde se usan estos elementos químicos que afectan el comportamiento de las abejas.
-¿Cómo se comercializa la miel, con denominación de origen?
-Nosotros estamos trabajando en la denominación de origen botánico. Ya tenemos un convenio firmado con el municipio y con la facultad de agricultura y forestal de la UC de San Joaquín. A ellos le enviamos nuestra miel y la certifican según porcentaje de polen, de acuerdo a la normativa chilena. Esta es miel es de especies nativas. Eso se puede comercializar de mejor forma al decir que es de origen botánico
-¿Cuántos kilos producen al año?
-Varía mucho la producción por el comportamiento del clima. Una nevada tardía que puede botar la flor del almendro o del Acacio; una primavera muy helada también impide que las abejas puedan recolectar las primeras floraciones y que las colmenas no estén vigorosas cuando florezcan los quillayes del almendro. Depende mucho del clima la producción de miel.
-Pero, ¿hay un promedio?
-Una consultora nos están realizando un proyecto y el promedio estimativo debería estar entre las 16 a 20 toneladas. Pero es variable. En el último temporal, por ejemplo, nuestra empresa no sacó nada, ni un agota de miel.
Nosotros tenemos un poco más de colmenas que el resto de los productores.
-¿Cuándo comenzó la producción fuerte de miel en el Cajón? ¿Esto ha sido de siempre?
-Yo tengo 34 años. Mi bis abuelo tenía colmena, mi abuela, mis papás. Ahora con mis hermanos nos dedicamos al tema. Yo nací en un ambiente apícola, también recuerdo que vecinos tenían colmenas.
Ahora las informaciones más científica y práctica en ciertos manejos sanitarios que hay que realizar por enfermedades exóticas o naturales.
-Me imagino que la agrupación quiere dar un salto cualitativo con un producto único y con denominación de origen.
-Exactamente. Por ejemplo, nosotros no necesitamos vender nuestra miel a comunas como Providencia, Ñuñoa o Santiago, porque nosotros podemos vender en nuestra puerta de las parcelas. Acá viene mucho turista porque nuestra miel no tiene contaminación ambiental, las aguas son más limpias, que de hecho repercute en la calidad y también en el precio final. Eso hay que manejarlo a la hora de vender, ya sea a las exportadoras y comercio local. Como agrupación trabajar en la calidad y en la denominación de origen.
-La idea es potenciar la marca como zona turística y productora de miel.
-Tenemos un encuentro pendiente con Sernatur para trabajar lo que se llamaría la ruta de la miel y que se da en otros países. Eso queremos hacer. Levantar una plataforma digital y poner los puntos de venta de la miel y que las personas puedan contactarlos y visitar las instalaciones de las colmenas, así como ocurre como las rutas del vino o las patrimoniales.
-¿Dónde están las colmenas en el Cajón?
-Las colmenas se ubican en El Canelo, El Manzano, Guayacan, Estero San José, Melocotón, está super dispersa en los puntos de venta; eso permite fidelizar a los consumidores que vienen al Cajón.
-¿Qué pasa con la competencia y las mieles adulteradas?
-Estamos preocupados de la presencia de mieles adulteradas. Eso es un perjuicio para los productores (se da mucho en ferias libres). Nos hace una mella, pero es un potencial para nosotros para producir una miel de calidad.