Reportaje

3 diciembre, 2018

Vecinos de Puente Alto se unieron contra la violencia

Vecinos de Puente Alto se unieron contra la violencia

Eran los años ochenta y “Meche” tenía tan solo 10 años. Siempre me caractericé por ser alegre, juguetona, traviesa. Algo muy normal para esa edad. Sin embargo, un verano pasaron cosas que la marcaron para siempre, aunque logró superarlo tras años de llevar un calvario interno.

“Logré zafarme y comencé a correr en el agua, mis piernas parecía que no avanzaban, solo quería llorar, gritar, cuando apareció al lado mío nuevamente y me dijo….. ‘Te quedarás calladita, no le dirás esto a nadie, recuerda que tú lo provocaste, tú  me tocaste, tú te me insinuaste; yo soy adulto y me creerán a mí y no a una niña llena de fantasías en su mente, yo puedo decir que estabas muy alejada y que te fui a buscar y que ahora inventas esto para que no te regañen”.

Este es parte de la historia que vivió una de las víctimas de abuso en Puente Alto, cuyo testimonio lo entregó a la Asociación Nacional de Promoción Contra La Violencia de Género: No más Violencia, entidad que nació en Puente Alto hace poco más de dos años.

Inés Vial Cisterna, en una de las fundadoras de la asociación y lidera el trabajo junto a un número importante de vecinos y vecinas de la comuna, quienes son el corazón de esta entidad, que se caracteriza por no tener restricciones en su composición.

“Aquí hay desde dueñas de casa hasta profesionales. Todos tienen un valor y contribuyen. Ese es el gran valor de la asociación”, comentó a Reportajes de PALD esta puentealtina, quien  se ha transformado en una referente del trabajo contra la violencia de todo tipo.

Si bien en un comienzo se enfocaron en el trabajo contra el maltrato hacia la mujer y los abusos, la labor actual va más allá, en especial porque en la capital de la provincia Cordillera los índices de violencia están muy altos, siendo la primera comuna del país.

“Seguimos siendo la comuna donde hay más violencia contra la mujer. Hasta el año pasado Puente Alto lideraba la cifra negra de femicidios”, recalca Inés Vidal.

Sólo como dato, entre año 2008 y 2016, 12 mujeres murieron de manera violenta a manos de sus parejas en la capital de la provincia Cordillera.

 

CONTRA TODA VIOLENCIA

 

Desde que comenzaron a realizar charlas en terreno, en especial en zonas conflictivas de Puente Alto, Inés Vidal y el grupo de personas que acompañaban, comenzaron a darse cuenta que el tema va más allá de lo que sufren las mujeres.

“Hay mucha violencia contra los adultos mayores, por ejemplo. Ellos necesitan ser escuchados, requieren de apoyo cuando son vulnerados en sus derechos. Lo mismo pasa con los hombres que sufren violencia. Ellos se atreven a denunciar sus casos por un tema de cómo reacciona la sociedad. Lo mismo pasa con los transgéneros, con las personas homosexuales. Todos, de alguna manera, sufren distinto tipo de violencia”, manifestó la gestora social.

Por estas razones, no es extraño ver que en la asociación hay un número importante de hombres y de personas transgéneros, quienes son un aporte importante a la hora de entregar testimonios y colaborar con las capacitaciones.

“Este no es un grupo cerrado, acá todos son bienvenidos. Esa es una de las fortalezas de la asociación”, remarca Inés.

Durante  los casi dos años que están trabajando en terreno y en red,  “No más violencia” ha llegado a más de mil personas en toda la comuna, ya sea através de charlas, capacitaciones, talleres y recepción de testimonios y casos. Sin duda un número importante, aunque la meta es masificar la labor de prevención en todo ámbito.

 

En medio de las actividades, dice Inés, siempre hay hechos que se repiten y que hablan de una forma de violencia ya establecida o validada. Es más, hay situaciones que son asumidas por temor a perder un vínculo.

“Durante estos dos años de trabajo en terreno se repiten frases como: mis hijas o hijos no pueden  vivir sin su papá…. mis hijas, mis hijos necesitan a su padre….. Me juró que va a cambiar….. Tengo miedo a quedarme sola….. No sé hacer nada….. Todo es mi culpa….. Me golpea porque me Ama….. Sus celos son porque Soy Suya….. Yo elegí  vivir con él….. A mi edad ya no puedo hacer nada….. Lo amo aunque me golpee”, reveló de manera dramática Inés a Reportajes de PALD.

Por otro lado, están las personas cercanas, familiares, amigos y vecinos, que cuestionan a la víctima y su accionar.

“Es su culpa…. Algo tiene que haber hecho…. Ella se lo buscó…. Le pasa por Tonta…. Si le pega es porque no es una santita…. Le pasó por salir y no tener lista la once de su esposo…. Si se casó o vive  con él no puede ahora salir… Le gusta que le pegue… Es masoquista…. Ella sabía cómo era y aún así se casó con él…. Es su obligación tener la casa limpia….”, estas son algunas frases más escuchadas cuando mujeres y hombres se refieren a la violencia.
EL RELATO DE VIVIANA

 

Inés Vidal recalca que el tema de la violencia está en todo ámbito de la sociedad, incluyendo al interior de la familia, donde muchas veces las relaciones humanas son muy complejas, tormentosas y hasta hirientes.

Así por lo menos lo refleja el caso de Viviana, quien decidió contar su historia, la que tuvo un giro dramático tras la muerte de sus padres, donde se reveló un secreto guardado por años.

Primero falleció su madre de cáncer, luego su papá perdió la vida de un momento a otro, dos años después, quedando ella y su hermana en casa.
“Después del funeral unos tíos se quedaron, hermanos de mi mamá, querían hablar con nosotras dos a solas. Fue entonces que dicen que esta casa solo le pertenece a Isabel ya que ella es la única hija legítima. La verdad no entendía nada. Viviana solo es hija del Lucho.  Lo único que hice fue salir de ahí, quería llorar.

Fui nuevamente a la casa, ya sabía toda la verdad, pero no sabía que le habían dicho a mi hermana, quien apenas entré me miró con cara de odio y me gritó: ‘eres una guacha, anda a buscar a tu verdadera mamá, ándate de mi casa’.

Luego mi hermana fue al dormitorio de nuestros padres y comenzó a buscar papeles y encontró la libreta de matrimonio, muy nerviosa, tiritaba entera, sus manos temblaban y le dice a los tíos: ‘Miren acá aparece Viviana como hija legítima’. Ella me pidió perdón y regresé a la casa.

No puedo entender al día de hoy el por qué la familia me hirió de esa forma, por qué me maltrataron psicológicamente, por qué me golpearon, por qué me humillaron, volví pero en mi todo cambió es una herida que jamás  cerrará”.

Este es otro de los casos que ha conocido la asociación puentealtina, donde Viviana da a entender que la violencia “no es solamente se da en una pareja, sino que también se da entre parientes, amigos, amigas, vecinos, etc. Hay que luchar para que estos actos de violencia también no sigan ocurriendo”, exclamó en su testimonio Viviana.

 

Regiones y capacitaciones  

 

Pero la labor de “No Más Silencio” no solo se ha dado en la provincia Cordillera o en algunas comunas de la región Metropolitana.

Hay dos casos que han sido tratados por la asociación y que provinieron de regiones y cuyas características fueron sumamente fuerte para todos los integrantes de la entidad.

“Nos llegó un caso de Chiloé, por ejemplo. Ellos nos encontraron a nosotros y así pudimos después conocer más detalles y hacer un trabajo en red. Realmente nuestra labor y el camino que hemos hecho nos ha ayudado mucho para abordar casos muy fuertes”, destacó Inés.

Lo cierto es que la labor que desempeña esta asociación es incalculable, donde además se suma las capacitaciones de sus miembros, quienes además pasaron a ser monitores contra la violencia.

Lo loable de esta historia es que han sido ciudadanos comunes los que se han unido formalizado una instancia de ayuda para personas que lo han pasado mal y que quieren ayuda y acogida.

Sin embargo, en muchos casos, por más que las personas rehagan su vida, la marca queda y de tanto en tanto asoman esos fantasmas, como en el caso de inicial de la “Meche”.

“Han pasado 35 años desde aquel episodio de mi vida. Me case, tengo un hijo y una hija, soy feliz en mi matrimonio, pero aún cuando duermo,  en las noches se vienen esos amargos recuerdos. Miro a mis hijos y espero que jamás pasen por una situación así. Lo bueno es que ellos me cuentan todo. Somos grandes amigos con mis hijos”.

La comunicación, es una de las mejores armas contra violencia.

 (Nota en edición impresa de sábado 1.12.18)