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4 marzo, 2019

Juan Araya, el peluquero puentealtino con 55 años de historia

Juan Araya, el peluquero puentealtino con 55 años de historia

 

A sus 90 años, aún continúa ejerciendo el oficio que aprendió “de casualidad” cuando niño. Por sus tijeras, han pasado muchas celebridades y personajes ilustres de la comuna.

 

En el edificio Alto Maipo, más conocido por los puentealtinos como “El Lustrín”, tiene desde hace dos décadas su peluquería Juan Araya (90). Al momento de llegar PALD,  se encontraba cortándole el pelo a uno de sus clientes con sus habilidosas manos, que pese al transcurrir de los años, se mueven con gran destreza y soltura.

“Soy un agradecido del divino, del de arriba,  que me ha dejado seguir trabajando hasta esta edad, y de las personas que en todo este tiempo vienen a visitarme. Yo no podría quedarme en la casa… ¡me aburriría pues! En mi hogar además tengo mis arbolitos y plantas, las que me dedico a cuidar en mis tiempos libres”, indicia don Juan.

Cuenta que llegó a este oficio por las casualidades de la vida: su familia tenía una larga tradición en la sastrería, negocio en el que ayudó desde niño. Un día, viendo como su abuelo, que se cortaba la barba con navaja (por esos tiempos, antes de la Gillette), se ofreció a afeitarlo. “Yo era su nieto preferido. Solo me miró, y me dio el visto bueno. Según él quedó tan bien rasurado, que me dice ‘¿Por qué no sigues con un corte de cabello?’ y bueno, ¡de eso ya han pasado  55 años!”.

Así fue como empezó a cortar el pelo a familiares, amigos y cercanos,  mientras se dedicaba a realizar una variedad de trabajos, dedicándose a labores de peluquería en sus tiempos libres, hasta que un día, por los comentarios de la gente, quienes lo instaban a tener su propio negocio, se decide a abrir su primera peluquería, allá por el año 1965.

“Estuve en un local cerca de la plaza de Puente Alto, por donde está Carnes Miro ahora,  en el que recuerdo tenía que sacar a los curaditos que se ponían a dormir afuera”, señala entre risas.

Pese a sus años de experiencia, don Juan se muestra muy modesto en su trabajo. “Siempre he dicho que soy un eterno alumno, yo aprendo todos los días de la vida. Cada persona que viene es un nuevo desafío, pues todos tenemos nuestras particularidades”, señala.

 

PERSONAJES ILUSTRES

En su ya más de medio siglo en el rubro peluquero, don Juan ha atendido a un sinfín de celebridades y personajes ilustres de la comuna, así como de sectores aledaños. Entre sus clientes tuvo a los dueños del ex fundo Los Toros, así como a miembros de la familia Ossandón, sumando a cientos de funcionarios municipales y políticos que han pasado por la capital provincial.

“Al alcalde Germán Codina también lo tuve de cliente. Fíjese que a su abuelo y a su padre les cortaba el pelo a en su casa pues. Lo que pasa es que acá antes nos conocíamos todos, ¡sí Puente Alto era un pueblito! Y como estaba cerca del centro, donde estaba la municipalidad, la tesorería, etc. todo ellos venían a atenderse conmigo”, rememora.

El veterano peluquero abre su local de lunes a viernes de 9.30 a 14 horas, dejando el turno de la tarde a su hija Nelly (tres de sus cinco “retoños” siguieron sus pasos), yendo él a su hogar a encargarse de sus plantitas y árboles, y a compartir junto a su señora Alicia, con quien lleva ya 60 años de relación.

“Cuando nos conocimos, hicimos un pacto: que estaríamos juntos hasta que nos soportáramos… ¡y todavía lo hacemos (risas). Ella se dedicó a la crianza de los hijos y yo ser el proveedor, pues este trabajo me demandaba mucho tiempo anteriormente. Lo mantuvimos y funciono muy bien. Ella ha sido mi gran apoyo”, afirma con moción.

 

(Nota en edición impresa de sábado 2.3.19)